La fortaleza del amor

|

Después de un fin de semana intenso, especialmente en la jornada de ayer sábado en la que un grupo de compañeros de la Coral nos desplazamos a la ciudad de Mérida (una preciosidad de sitio con un patrimonio de primer nivel,que no tiene nada que envidiar a otras ciudades) vuelvo a esta ventana, para desglosar algunas ideas que espero nos ayuden a todos.

Ayer tarde, mientras desde el Coro escuchaba la homilía en una misa parroquial, en esta ocasión presidida por un padre franciscano, mi buen amigo Pepe, tuve la ocasión de reflexionar y de interiorizar el mensaje que tan didácticamente nos transmitió y que hablaba sobre el amor. El Evangelio en esta ocasión se refería al mandamiento nuevo, a ese precepto que los cristianos asumieron como el más importante, el de amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Esto, así dicho, puede parecer como un invento apropiado para los fines de la Iglesia o algo así. No en vano, quienes solemos movernos por círculos que no son precisamente del parecer de las ideas o posturas de esta religión solemos sufrir, aunque ya no tanto, algún tipo de embestida en este sentido. La cuestión, y es a lo que pretendo llegar, es que reflexionaba y le daba vueltas a mi cabeza a ese mensaje del amor, de la importancia del amor a los demás y compartía plenamente lo que el sacerdote nos contaba. Decía él que a las personas nos gustaba tener dinero, ser guapos, ser inteligentes y todo eso que tanto nos llena. Sin embargo, comentaba Pepe que en demasiadas ocasiones dejamos de lado el amor, descuidamos este pequeño detalle del amor con los demás. El respeto, la confianza, la solidaridad y todos los valores que tanto bien nos hacen, que tanta felicidad nos ofrecen, tienen sus cimientos en el amor. A veces una simple caricia, un simple gesto, un simple detalle es más relevante y transcendental que cualquier otro detalle material.

Yo, aunque pueda parecer un excesivo pensamiento romántico e incluso utópico, soy de la opinión que el amor es la clave para que se solucionen todos los problemas del mundo. Sí, mire usted, todos, absolutamente todos, desde el paro, la contaminación, las crisis de la economía, las guerras... Si queremos a los demás y practicamos eso de "haz bien y no mires a quien" o eso de "Haz a los demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti" y otros dichos populares, basados en lo que se denomina "empatía", es decir el ponerse en el pellejo del otro, no existirían tantos conflictos y sobre todo, el mundo funcionaría de otra manera. Otra cuestión, bien diferente es el camino para llegar a ponerlo en práctica, lejos de ser de rosas, más bien es un continuo tránsito de obstáculos y de esfuerzos.

1 comentarios :

PSOE CASAR DE PALOMERO dijo...

La empatía, qué razón tienes Felipe. No estaría mal que le enviáses esta entrada al Alcalde de Casar de Palomero. Quizá lo de ponerse en el pellejo del otro, le hiciera reflexionar.

Esperamos, aunque no tenemos muchas perspectivas de que se dé por enterado.

EL TIEMPO PONDRÁ A CADA UNO EN SU LUGAR.