Hablemos de pobreza

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Hoy, miles de bloggers de todo el mundo nos sumamos al Día de acción blog, para lo cual nos comprometemos a hablar sobre la pobreza en el mundo. Eso es precisamente lo que voy a hacer en las próximas líneas:

En primer lugar quisiera centrar el tema de la pobreza en el ámbito local, pues con demasiada frecuencia quienes vivimos en el mal llamado "primer mundo" solemos relacionar el concepto probreza con el mal llamado "tercer mundo", refiriéndonos casi siempre a esos países que por muchos motivos, casi todos relacionados con los sistemas políticos dictatoriales, la guerra y la opresión social, padecen situaciones de extrema pobreza, que se traduce casi siempre en lo mismo: muerte, hambruna y falta de oportunidades para el desarrollo social y económico de los pueblos.

En esta ocasión y aprovechando esta singular iniciativa quisiera centrarme en la pobreza de la cercanía, la del vecindario o de la del entorno local. Esa, que casi siempre suele pasar desapercibida o al menos no se habla mucho de ella. Me refiero a la situación que en ocasiones sufren nuestros conciudadanos, personas que conocemos y que viven en nuestro entorno. La solidaridad que mostramos para los distantes (tarjetas de Navidad, campañas del Domund, apadrinamiento de niños...) suele ser inexistente para con los que más cerca tenemos. De sobra conocemos a personas de nuestro entorno que tienen escasos recursos económicos, problemas de alcohol o de drogas, situación de marginalidad, viven inmersos en una soledad desgarradora y cuando pasamos a su lado, simplemente miramos hacia el otro lado o incluso comentamos eso de "pobrecito".

Parece que el concepto pobreza no se refiere solo a la cuestión económica y monetaria. Ya nos lo recuerdan los Evangelios en las denominadas "Bienaventurazas", un excelente mensaje para la reflexión, independientemente de la confesión religiosa que se tenga o no se tenga. La pobreza es una palabra que entre su significado recoge la escasez o falta de algo. En este sentido, la pobreza que desgraciadamente nos acompaña en nuestra vida, directa o indirectamente, se aplica a muchas acepciones entre las que destacaría la falta de oportunidades, escasez de formación y cualificación, escasez de libertad, escasez de justicia, falta de igualdad, de solidaridad, de educación, de sanidad... en definitiva un cúmulo de situaciones que al final desembocan en el drama humano, que es al fin y al cabo la última consecuencia de esta cadena de efectos que genera la pobreza.

Finalmente quiera aprovechar también esta convocatoria tan especial, para proponer algunas recomendaciones o sugerencias para paliar o en algunos casos erradicar esta enfermedad que sacude al mundo, y cuya responsabilidad única es de la raza humana. Mis proposiciones son las siguientes:

- Mejorar las organizaciones mundiales que trabajan en pro de la eliminación de la pobreza, con la implementación de normas más estrictas con los gobernantes que de manera continuada vulneran los derechos humanos.
- Fortalecer el voluntariado y las redes sociales que trabajan con las personas necesitadas, con los desheredados del mundo, mediante la aplicación de políticas sociales más solidarias (Obligación del porcentaje de ayuda al tercer mundo y otros programas similares). No esperar a que llegue el DOMUND u otras campañas, sino que de manera permanente podamos colaborar con los más necesitados, especialmente con quienes tenemos más cerca.
- Implicación de todos los ciudadanos en el reparto y equilibrio de riqueza, concienciándonos sobre cuestiones como el reciclaje, la reutilización de bienes y equipos (electrodomésticos, libros, juguetes...) y todo ese tipo de medidas familiares que contribuyan a mejorar la situación de los desfavorecidos.

Y lo más importante de todo: el mundo da muchas vueltas y quien sabe si mañana no podemos ser nosotros pobres, por padecer algunos de los tipos de probreza a los que me he referido con anterioridad.

¡Feliz día de acción blog y lucha contra la pobreza! y recordad "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".

3 comentarios :

Jose Vicente de Pescueza dijo...

Hola Felipe, te dejo una reflexión que el otro día compartí en mi blog.
Debemos construir entre todos y todas un mundo más justo sabiendo que la justicia, no consiste en dar a cada uno lo suyo según lo que está establecido y ordenado, sino sobre todo dar a cada uno aquello de que está privado o despojado y que le corresponde según un orden radicalmente recto. La construcción de un mundo humanizado por la justicia y la solidaridad no es lluvia caída del cielo, sino torre de ladrillos, suma de pequeñas aportaciones del día a día, fruto de acciones solidarias que nos corresponde a todos y cada uno de los que componemos esta sociedad. Traer más justicia e igualdad a nuestro mundo, tan desprovisto de ella, no es cosa de indignaciones pasajeras ni de sentimientos rosa. Requiere un cambio profundo, nuevos hábitos del corazón, nueva mentalidad, nueva estilo de vida. Es necesario entrar en el dinamismo del compartir. Otro mundo, otra economía es posible si la gente participa y si, peso a lo complicado y lo complejo, hace más cosas que ir a la compra. La revolución, la transformación del mundo debe hacerse de dentro a fuera, de abajo arriba en cada uno de los actos chiquitos de nuestra vida. Experimentar nuevas
formas de trabajar y producir que ayuden no sólo a sobrevivir sino a construirse y construirse al otro, generando sentido. Consumir de forma diferente, haciendo cierto aquello de "reduce, recicla y reutiliza". Ahorrar haciendo que los ahorros se conviertan en una fuente de riquezas para otros. Hay otra forma de hacer las cosas, de hacer economía, de transformar el mundo: desde los barrios, desde los pueblos, desde lo hogares, las personas. se puede transformar el planeta; desde lo chiquito y cotidiano del día a día no sólo se puede cambiar el mundo, sino que se debe cambiar el mundo. Otro mundo es posible

Fernando RESPONDER dijo...

Efectivamente, pobres somos todos. Pero en algo seremos ricos. Y por eso, por muy pobres que seamos, no podemos dejar de dar. Cada día.

Fernando RESPONDER dijo...

Todos somos pobres. Pero nadie es tan pobre que no pueda compartir algo con alguien. Como siempre muy acertado tu escrito. Un saludo.