Extremadura abierta al diálogo del agua

Me gusta que el Presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, mantenga siempre la misma línea política, caracterizada por la coherencia y por el discurso cercano a los ciudadanos que logran comprender a la perfección sus palabras y sus planteamientos. Hace pocos días lo tuve a escasos metros de mi cuando inauguraba el curso escolar en Cañamero y reflexioné sobre ello, sobre cómo desde que tuve mi primer contacto con él allá por el mes de diciembre del año 2006 y los encuentros posteriores siempre ha mantenido el mismo tono y la misma manera de hacer política. Me convence y me tranquiliza que Fernández Vara sea capaz de defender los intereses de una región como Extremadura, sin tener que pasar obligatoriamente por el camino que se marca desde Ferraz. Lo ha demostrado desde siempre, con las balanzas fiscales, con la financiación autonómica y con otros frentes abiertos como es el caso de las competencias y usos del agua, polémica estrechamente relacionada con las reformas de los estatutos, que algunos han aprovechado para hacerse notar, quizás porque no tienen argumentos y acciones más loables para ello.

Cuando estudiábamos en el colegio nos enseñaban que los ríos tenían tres zonas bien delimitadas: Curso alto, medio y bajo. Nos decían que para que un río tuviese vida, o mejor dicho que funcionase correctamente debería mantenerse el equilibrio entre las partes, de modo que siempre que se alterase la situada en la zona más alta, indudablemente se estaría influyendo sobre las otras. Así es, existe una estrecha relación que nadie debiera alterar. En este contexto y partiendo de la base de que las competencias en los ríos son universales, es decir de todos, no alcanzo a comprender algunas disposiciones o preceptos que pretendan poner alambradas, o acotar el curso de un río, a base de delimitaciones regionales, como es el caso del Guadalquivir en Andalucía y a la que como es lógico, se ha opuesto radicalmente Extremadura, presentado el correspondiente recurso ante el Tribunal Constitucional. Las competencias de los ríos deben ser exclusivas, o al menos compartidas con el estado.

Una cosa debe tener claro cualquier político que se precie: gobernar y defender los intereses de las personas que viven y conviven en el entorno o jurisdicción cuyo gobierno tiene. En este sentido, Vara sabe muy bien a quien se debe y cuál debe ser su rumbo de viaje, su agenda de prioridades, siempre pensando en los extremeños y extremeñas, y en la defensa de los intereses de esta tierra.

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