Ser o no ser católico, no debe ser la cuestión

Esta mañana he vuelto a escuchar, mejor dicho a leer, en algún medio de comunicación como se arremetía con una persona por el mero hecho de ser cristiano y practicante. Me refiero al hombre del día, al flamante Presidente del Consejo General del Poder Judicial, (CGPJ) Carlos Dívar, que según parece es un hombre de fuertes convicciones religiosas, lo cual no merma su capacidad al frente del máximo órgano de la justicia española, ni siquiera determina que sea más o menos progresista que otro que sea ateo, sea mahometano o sencillamente agnóstico.

Me molesta enormemente que se comiencen a juzgar a las personas por sus creencias o por otros atributos personales, antes de esperar a conocer su desenvoltura en el cargo para el cual ha sido designado o en el ejercicio del mismo. Me enoja que encima se pretenda manipular o hacer uso político de las creencias o confesión religiosa de una persona, y que se posicionen a unos u otros, de un lado u otro, con afinidades a un partido u otro...Hoy día, y al menos en mi experiencia diaria y en mi círculo de amistades, detecto que de todo hay en la viña del señor, por aplicar también una frase católica. Esto quiere decirse que en un país progresista, maduro y con una democracia plena, no hemos de detenernos en poner como juicio de valor de una persona a la hora de asumir un cargo (política, institucional, social...) el hecho de que sea o no sea católico, apostólico o romano, o lo que quiera que sea. Entre otras cosas, porque no sería justo que un gobierno que promueve y defiende la igualdad de la ciudadanía en todos los campos, perdiese el norte y comenzase a aplicar en las instituciones cualquier tipo de marginación por motivos de religión. Por tanto, la coherencia es la mejor consejera ante cualquier situación como la que nos ocupa, y no cabría ni siquiera la opción de que la valía profesional hubiese sido derrotada por cuestiones de tipo personal, plano en el que se incluye la fe.

Hace uso también del tópico cristiano "por vuestras obras os conocerán", nada más ilustrativo para adornar la intachable trayectoria profesional que según parece tiene Carlos Dívar y que entiendo ha motivado su elección, a propuesta del gobierno para este cargo, lo que también demuestra que un gobierno progresista no tiene en cuenta las ideas religiosas, sino las capacidades, experiencias y trayectoria profesional de una persona, que independientemente de su fe, puede ser la más adecuada para dirigir y gestionar con eficacia y eficiencia un órgano tan relevante como es el CGPJ, con independencia, neutralidad, imparcialidad y justicia.

Otra cosa bien distinta es el conflicto personal que pueda surgir a la hora de abordar importantes retos que parecen perfilarse en el futuro inmediato como son algunas controvertidas leyes que se pretenden poner en marcha en este país, donde no lo tendrá fácil Dívar, ni quienes considerándonos progresistas también defendemos otros valores y derechos.

2 comentarios :

Enrique Olcina Juliá dijo...

Pues me parece que tienes bastante razón ...

Paco Centeno dijo...

Tienes mucha razón, igual que a los agnósticos y rojos se les asocia con el caos.
Los estereotipos no son buenos, no dejan ver más allá.
Un saludo