Memoria sin distinciones

Lo que no ha conseguido el gobierno en todos estos meses transcurridos desde que se aprobase en el Congreso la Ley de la Memoria Histórica, la ley 52/2007, uno de los jueces más controvertidos o quizás más eficaces de este país, Baltasar Garzón,parece estar lográndolo en virtud de los requerimientos y pasos que está dando a la hora de esclarecer las desapariciones y muertes acaecidas en nuestro país durante la guerra civil y dictadura franquista. Aunque a priori algunos partidos y voces conservadoras del panorama mediático nacional (PP, COPE, El Mundo y similares) manifestaban cierta reticencia al respecto, parece que el hecho de que se haya comenzado a indagar y a solicitar información a la otra parte, refiriéndome con ello a los asesinatos y acciones del bando republicano, ha equilibrado la balanza y ha cambiado en gran medida el contexto, incluso con respecto a la jerarquía eclesiástica. Se trata por tanto de algo de interés general, de una herida abierta en muchas personas que bien merece la pena cerrar, máxime cuando hay un precepto legal que así lo establece.

El trabajo de chinos que les espera a los peritos, a las asociaciones de memoria histórica, a historiadores y a documentalistas está garantizado. El puzle del censo no debería ofrecer mayor complicación, otra cuestión es precisar cada caso, determinar si las hubiera responsabilidades y quizás lo más importante, encontrar los restos de las personas que aún son reclamadas por sus familias, para que al menos se les pueda dar sepultura, incinerar o lo que deseen, y descansen todos.

Quienes de alguna manera no tenemos esa carga emocional deberíamos practicar esa empatía que nos permita ser más imparciales, permitiendo que se cumpla la ley y no pretendiendo en ningún momento que se haga uso político de ello. Parece obvio que no se debe olvidar lo que en este país se hizo, que ha pasado mucho tiempo y que a la mayoría de las personas ni nos va ni nos viene, pero lo que si está claro es que si existe el derecho (reconocido en una ley) para quienes exigen justicia, la respuesta debe ser de colaboración, facilitación y apoyo. Por tanto, espero que dentro de algún tiempo, la herida se cierre definitivamente y el rencor que pudiera existir también.



Vídeo: Asociación Memoria Histórica de Extremadura

1 comentarios :

Paco Centeno dijo...

Es hacer justicia con las familias, y esa debe ser la mayor justificación. Pero también debe hacerse por la Historia, que debe quedar clara para generaciones futuras.
Particularmente pienso que era la asignatura pendiente de nuestra transición, sin terminar de cerrar por no querer hacer recuento de los sacrificios de esos convulsos años, por parte de unos y otros.
Un saludo