Impulso de la memoria histórica

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De nuevo el recuerdo de la guerra civil española y sus trágicas consecuencias vuelven a ser noticia en este país, puesto que uno de los personajes más populares del panorama judicial nacional, Baltasar Garzón, parece interesado en que se aclaren las misteriosas muertes y desapariciones acaecidas a finales de los 30, para lo cual -según hemos conocido en los medios- va a proponer la creación de un censo de víctimas cuyos trámites ya ha iniciado requiriendo a algunas instituciones, entre ellas a la Conferencia Episcopal Española, a abrir sus archivos a los investigadores judiciales, en una clara estrategia de hacer cumplir la Ley de la Memoria Histórica en un momento en el que la misma estaba de capa caída o al menos no se estaba desarrollando de la manera en que inicialmente se pensaba.

El juez actúa en respuesta a una serie de denuncias presentadas en su juzgado por asociaciones y personas, y es la primera gran acción judicial que se emprende desde que se aprobase, no sin polémica, el texto de la Ley. Parece lógico que si existen familiares de desaparecidos o muertos, en el indeseable conflicto que se desarrolló en este país , que desean conocer más sobre ellos tienen todo el derecho del mundo a hacerlo, pero lo fundamental en esta acción, como en otras similares es que se mida con la misma vara a las víctimas de ambos bandos, porque tan asesinos y crueles fueron los de un lado como los del otro, tal y como siempre me contaron algunos testimonios de aquel conflicto, puesto que personalmente no tengo los datos para poder corroborar tales afirmaciones.

Otra cuestión bien distinta es que se pretenda usar este derecho recogido en la ley con fines políticos y con el ánimo de generar discordia, confrontación y división entre los ciudadanos españoles. Esto supondría en mi opinión un error garrafal que no conduciría a nada deseable para el futuro de nuestro país y para mantener esa convivencia pacífica que se ha venido manteniendo en estos últimos 70 años, a pesar de que siempre hubo quienes han guardado el rencor y el odio, y quienes aún viven con él. Es normal tratándose de muertes siempre injustificadas y de situaciones incomprensibles que desgraciadamente, a lo largo de la historia de la humanidad se repiten.

Por tanto, la justicia y el derecho deben ir unidos de la cautela y la discreción que este tipo de sucesos y acciones, en las que interviene en gran medida el sentimiento humano, deben de tener.

2 comentarios :

Fernando RESPONDER dijo...

De vuelta al ruedo. ¡Qué digo vuelta al ruedo!, de dos orejas y rabo.

Ruralita dijo...

Muchas gracias Fernando.

A ver si nos vemos.