Foto con Carlos Amigo

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Uno tiene sus preferencias y sus debilidades dentro de la jerarquía eclesiástica. Ayer, se lo dije personalmente mientras posaba con él en esta fotografía. Siento admiración y mucho respeto por el Cardenal Carlos Amigo, un franciscano vallisoletano que dirige el Arzobispado de Sevilla y que siempre se ha mostrado más abierto al diálogo, menos beligerante en sus palabras y más cercanos en asuntos peliagiudos como los matrimonios entre personas del mismo sexo. Amigo, junto a otras voces discordantes como la del obispo de Barcelona, Martínez Sistach, han plantado cara a decisiones y a manifestaciones durísimas contra el gobierno, emitidas por el propio presidente de la Conferencia, Rouco, o los cardenales Cañizares o García-Gasco.

Basta leer los documentos y mensajes emitidos por Fray Carlos Amigo para darse cuenta de su dimensión humana, franciscana y tremendamente religiosa. Durante nuestro saludo, alguien le comentó de mi militancia socialista y sonrió produnfamente. Él sabe, y así lo ha reconocido en alguna ocasión que la familia cristina habita en todas las siglas e ideologías políticas.


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