Algo está cambiando en la benemérita

Foto:www.publico.es

Uno de los cuerpos con mayor veteranía de este país, el de la Guardia Civil, ha sido uno de los más castigados por el terrorismo de ETA, pero también ha sido uno de los que más ha sufrido las consecuencias de algunas situaciones legales, que les han mantenido en clara desventaja con respecto a otros cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Esto no me lo he inventado, ni siquiera me he guiado por las opiniones o la extensa hemeroteca que existe al respecto. Lo he vivido en primera persona, cuando hace ya algunos años he tenido la experiencia de compartir la vida con muchos de sus miembros, e incluso aún sigo en contacto con personas que pertenecen al cuerpo.

Hace un año, cuando el gobierno de Zapatero aprobó la Ley Orgánica 11/2007, de 22 de octubre, se creaba un órgano hasta entonces inexistente. El Consejo de la Guardia Civil, cuyos objetivos y estructura se regula en los artículos 52 a 57 del citado texto, y que en definitiva permite el asociacionismo entre los miembros del citado cuerpo, que no el sindicalismo, y que en cierta manera viene a ser lo mismo, claro está que con fines más bien de consulta y asesoramiento, y sin carácter realmente sindical que significaría poder realizar acciones de huelga y otras similares, que hoy por hoy no tienen cabida en el régimen disciplinario militar en el que se integran los agentes.

El más que contrastado papel que la benemérita tiene en la sociedad -alejado ya de algunos esteorotipos ya caducos del pasado- la posiciona como un cuerpo profesional, eficaz y eficiente en aquellas labores de seguridad, protección y custodia, además de otras labores sociales. Actualmente desempeñan importantes acciones en muchos ámbitos, especialmente en el rural donde son fundamentales para mantener cierta garantía de seguridad, a veces controvertida y en clara fricción con las entidades locales, fundamentalmente por cuestiones competenciales. Ni que decir tiene que en la lucha contra el terrorismo son los que más aportan y quienes también mucho han perdido, y es pues necesario que también se les dote de esa igualdad con respecto a otros, que haciendo lo mismo, reciben más compensaciones y tienen mayor libertad.

Ahora que se acerca el día de su Patrona, son llamados también a las urnas, tal y como nos anuncia hoy el Periódico Extremadura, algo que si duda representan los cimientos de lo que en un futuro será un movimiento sindical, porque si para algo ha de servir la democracia es para que todos los ciudadanos tengamos los mismos derechos, y en este caso, al menos de momento aún queda mucho camino por recorrer, aunque claro está que el hecho de que exista este Consejo y que se permita la creación de asociaciones, ya es un avance significativo con respecto a la situación anterior y que permitirá que al menos alcen la voz en aquello que entiendan va en contra de sus intereses.

1 comentarios :

El Guardián de La Muralla dijo...

Así es amigo Felipe, en la Guardia Civil algo está cambiando, pero por lo que yo se, no es desde ahora, por lo que me cuentan los últimos diez años han supuesto un fuerte cambio en la institución.
Por otro lado lo importante es que los cambios sean sólidos, no hagan perder lo más importante de la Guardia Civil, su capacidad de servicio a la sociedad; y no sirva para que haya apoltronados en despachos sindicales, pues los sindicatos en esencia son necesarios, pero en la práctica, muchos de ellos están poblados por tipejos que viven de lujo y no hacen nada de nada.