Nueva subida en la factura del teléfono

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Quienes vienen siguiendo mis opiniones y reflexiones semanales desde hace tiempo son conocedores de mi especial relación con una empresa de telecomunicaciones, a la que en su día bauticé como Timofónica, por el gran número de abusos y la falta de toda ética a la hora de afrontar su relación con los clientes. Casi siempre este tipo de manifestaciones, quejas o reivindicaciones, las he venido realizando en base a la discriminación y marginación que padecemos las personas que vivimos en el medio rural. Aislados y con serios problemas de infraestructuras, no solo de telefonía, sino en general (señales de televisión y radio, carreteras, caminos rurales, etc...), las personas que hemos elegido vivir en un pueblo y en una zona rural, alejada de grandes núcleos urbanos, venimos sufriendo más que las que habitan en las ciudades, los cortes de suministro, la caída del ancho de banda, las averías... Todo esto, sin que, por el mero hecho de ser perjudicados, se nos compense de la manera que sería justo: descuentos, tarifas especiales e incluso algún tipo de servicio gratuito. Eso, tratándose de una compañía como la que nos ocupa parece tratarse más bien de una utopía, inalcanzable y fundamentalmente inviable para sus intereses, siempre monetarios y económicos.

Soy cliente de esta empresa y he sufrido como tantas personas la impotencia del engaño manifiesto que supone tener contratado un servicio que no responde a tus expectativas. No me he cambiado de compañía porque el monopolio casi me lo impide y realmente al final siempre tengo que toparme con ella. Por otro lado, el historial de denuncias contra ella y las artimañas que se emplean para evadirlas, parece invalidar cualquier acción individual que intente con éxito poner freno a lo que sin duda es una estafa. Por tanto, la solución parece que pasa por unir esfuerzos y por acudir a las asociaciones de consumidores, viendo que desde las administraciones públicas no se le presta demasiada atención, quizá porque pueda ser un futuro de empleo y riqueza garantizado.

La cuestión es que no acabamos de recuperarnos de un palo cuando nos llega otro. Ahora, según he leído estos días en los medios, parece ser que quieren cobrarnos la identificación de llamadas, que ya tenemos quienes poseemos un aparato Domo y que no nos costaba nada. Nuestra factura se incrementará en 0,58€ todos los meses, y desde el próximo octubre, por el mero hecho de tener este servicio, cuya utilidad está más que avalada simplemente por no atender las decenas de llamadas spam que se reciben, algunas de ellas seguramente amparadas por la propia compañía. Quiero manifestar que yo jamás solicité este servicio, sino que cuando me instalaron el aparato ya venía, y que esta empresa lo ofrecía como una mejora sin coste alguno para el cliente, buscando quizás la fidelización o la permanencia ante las diversas ofertas surgidas.

Estamos presuntamente ante un nuevo caso de ilegalidad o de estafa, el enésimo de esta compañía, al que debemos hacer frente y no resignarnos a pagar más por algo que no hemos contratado y que por tanto no figura en ningún documento legal. Eso sí, para ello deberemos tener la paciencia y el sosiego necesario para tener que aguantar la llamada al 1004, que según parece es gratis, pero que acabas abandonando por desesperación, por eso de "le paso".


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