Contra las drogas en nuestra sociedad

Como ser humano, como ciudadano y como una parte de la sociedad en la que nos ha tocado vivir, me siento con la responsabilidad de atender o de dar respuesta a algunas de las lacras sociales que más se están desarrollando en nuestras ciudades y en nuestros pueblos. Los núcleos de población pequeños es lo que tienen, que todos nos conocemos y que cualquier movimiento de nuestros conciudadanos y vecinos es observado, conocido y en muchos casos, compartido.

Esta misma mañana, mientras iba de camino al banco, me he encontrado con una señora de Cañamero, una vieja amiga con la que tengo cierta amistad y a la que también aprecio. En una conversación muy cercana y sincera, se desahogaba relatándome algunos acontecimientos surgidos recientemente con su hijo, que a causa de la droga se ha distanciado de ella, hasta el punto de que ha tenido que intervenir la justicia con medidas cautelares de alejamiento. Me contaba esta buena mujer que no le deseaba a nadie lo que ella estaba pasando en la última etapa de su vida. Su hijo, con problemas con las drogas ya es una amenaza para su vida.

Curiosamente, desde las instituciones locales, se suele apostar más por realizar obras e infraestructuras de tipo material, pensando en darle servicios a los ciudadanos, y se descuida -en mi opinión equivocadamente- el papel que también deben tener en atender los problemas sociales y con ello, procurar generar la concordia y el bienestar de los ciudadanos a los que administra. Muchas veces le echamos la culpa a las familias, a los camellos, a los otros... y todos tenemos alguna responsabilidad en que la droga esté en cualquier sitio, en cualquier rincón. Realmente, existe un problema, existe una preocupación genérica, cuya dimensión realmente se intuye y que necesita de una mayor atención. Programas de prevención de drogodependencias impulsados por Mancomunidades o otras instituciones no sirven para nada, simplemente para realizar cuatro cosas y darle trabajo a algunos técnicos, y de paso bajar las cifras del paro.

Cualquier comunidad que tenga problemas con esta lacra, necesita de un trabajo de equipo, de una implicación de todos y de un plan de acción, acorde a la dimensión del problema y al ámbito en el que se desarrolla. En un pueblo pequeño, como pudiera ser Guadalupe, se pueden plantear las siguientes acciones:

1º. Creación del Consejo Local de Prevención de Drogodependencias, en el que estén representados el Ayuntamiento, los Servicios Sociales de Base, las Asociaciones de Padres y Madres, el Colegio, el Instituto, la Guardia Civil, Centro de Salud, y cualesquiera otros colectivos que tengan relación, directa o indirecta con el problema. Se encargaría de consensuar un plan de acción local y buscar la financiación pública para ponerlo en marcha.

2º. Creación de la oficina local de información y prevención sobre drogas, donde se facilite información sobre esta materia, relacionada con todos los tipos de drogas (duras y blandas).

Si queréis conocer más sobre este asunto, os aconsejo estos documentos:

- Informe Anual del Plan Nacional sobre drogas 2007.

- Publicaciones varias del Plan Nacional.

- Proyecto hombre.



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