Recuerdos de la infancia

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Ayer, sin comerlo ni beberlo, y después de -calculo yo- entre 30-32 años, volví a jugar a los pistoleros. Mi pequeño con un Winchester no sé de que año, importado de China, y yo con un revólver también importado de China. Fue muy divertido después de tanto tiempo, y sobre todo fue muy ilustrativo de cómo después de ese tiempo la vida y los hábitos lúdicos también se han transformado, en mi opinión para peor. Alguno podéis pensar en que jugar a los pistoleros es violento, pues es posible, pero os puedo asegurar que en mi generación y muchas anteriores hemos crecido con este tipo de diversiones, y no conozco a ninguno de los que participaban en estos duelos que esté en la cárcel o algo similar.

Los niños de hoy seguramente ya no sepan lo que son los bolindres (técnicamente canicas), el "churro, media manga o mangotero", el limbo, el "ratón que te pilla el gato", el "bote", el propio "escondite", y así hasta un buen número de juegos "saludables" y "poco costosos" que cada semana practicábamos fundamentalmente en la calle, cuando después de hacer los deberes y a veces sin hacerlos, nos echábamos unos buenos ratos de juego, antes de cenar y acostarnos. Ni que decir tiene que en el verano las sesiones eran continuas y maratonianas.

Hoy en cambio,las cosas son diferentes. La excesiva actividad intelectual de los niños, casi siempre consecuencia del afán de sus progenitores más que de la propia iniciativa o inquietud de los pequeños, les mantiene muy ocupados en sus clases particulares, en sus clases de inglés, de música, de informática y en sus actividades complementarias de por la tarde,. Tanto , que no hay demasiado espacio para el juego tradicional, para echarse a la calle y relacionarse con los vecinos, con las personas del barrio, con los transeúntes de siempre, con el modelo de convivencia de su barrio más cercano, para romper los pantalones en cualquier esquina jugando a los bolindres o cualquiera de las modalidades de juegos "de toda la vida", claramente olvidados y cuya presencia es testimonial. La playstation, la wii, los pc, Internet y otras herramientas similares, sin otorgarles un papel negativo que para nada tienen, se están convirtiendo en los juegos preferidos de nuestros pequeños, no sé ni quiero aventurarme en afirmar si es mejor o peor, pues tampoco tengo datos científicos para ello. Ahora bien, entiendo que algo se están perdiendo las nuevas generaciones, están ignorando -sin ser ellas las responsables- el aprendizaje de algunas habilidades, algunas destrezas y algunos modelos sociales, que a algunos nos sirvieron y ayudaron bastante.


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