La dureza de esperar una respuesta

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Todos intuimos, aunque no todos sabemos porque obviamente no hemos padecido tal situación, lo que se debe sentir cuando a alguien le comunican los resultados de una analítica que puede derivar en cáncer.Hoy he recibido un correo de un grupo de amigos que me cuentan y me constatan que una de ellas, mi buena amiga Pilar, está pendiente de que pueda padecer esta enfermedad, muy común ya en nuestra sociedad y sobre la que se ha avanzado enormemente en los últimos años. Decía yo hoy en la plaza de la cordialidad que la comunicación es fundamental en momentos así, cuando la soledad invade a las personas y no se sabe muy bien a quien recurrir ante el vacío que deja la incertidumbre y la debilidad que se apodera del cuerpo y el alma de quien vive pendiente de una respuesta de este tipo.

Resulta muy difícil y complejo, sobre todo cuando no son las carnes y mente propias cuando atraviesan y viven el momento, poder dar ánimo y aliento, pues quienes no tenemos experiencia no sabemos muy bien como reaccionar ante esto. Sin embargo, creo que es muy importante mantener vivo el espíritu de la esperanza mediante el lenguaje verbal y no verbal, estar cerca de quien sufre, escuchando simplemente sus palabras y sobre todo, confiando en la dimensión espiritual y católica, en aquello que está por encima de muchas cosas, incluida la medicina, en la fuerza que supone la fe y en como a veces suceden cosas insólitas que la razón no entiende, pero que al fin y al cabo suceden.

Desde este pequeño espacio de la blogosfera un abrazo a una mujer de 44 años con ganas de vivir, con mucha fuerza y a la que deseo una pronta recuperación.

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