Entre pasos y marchas procesionales

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Durante estos días, los cristianos conmemoramos la muerte y resurrección de Jesús, y lo hacemos participando en un gran número de actos religiosos, de entre los que destacan las procesiones, especialmente porque suelen ser los que mayor popularidad y presencia de público tienen. En torno a estas imágenes siempre se congrega un gran número de personas, creyentes y no creyentes, curiosas, turistas o simplemente indiferentes. Todos tienen cabida en esta fiesta, en esta manifestación de fervor y devoción, de catolicismo, de religiosidad, de fe, o lo que cada cual, desde su óptica y esfera personal, quiera considerar.

El Jueves Santo estuve en Cáceres, una maravillosa ciudad, con una Semana Santa declarada de interés turístico nacional, y eso se nota en la calle, en la devoción de las cofradías que con mimo y entrega cargan los pasos. Estuvimos con la banda de música de Guadalupe en la procesión del Cristo del Amor y de Nuestra Señora de la Caridad, que salieron por primera vez juntos desde la Ermita de Santa Gertudris, cuya puerta también se estrenaba. Un recorrido de cuatro horas llevó a esta comitiva procesional por las céntricas calles de la ciudad: Galarza, Parras, Plaza Mayor...

Ayer viernes, por la tarde la Coral Santa María de Guadalupe, la que tengo el honor de presidir, hizó una intervención brillante. Se estrenó la sección de cámara masculina cantando el O bone Jesu de Palestrina, y el grupo al completo bordó una actuación en la que sobresalió por encima de todo el Popule Meus de Tomás Luis de Victoria. Ya en la noche, y de nuevo con la magnífica banda de Guadalupe, dirigida por Cesáreo Plaza, acompañamos a la procesión del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad, formando parte de un espléndido paso procesional por las empinadas y estrechas calles de la Puebla Alta, el barrio de arriba, que anoche se engalanaron para ver pasar a esta singular procesión. Hubo momentos de una belleza indescriptible, con las imágenes por las calles Real, Pasión, Logroño, Corredera, Arco de San Pedro... Realmente sorprendente y cautivadora.

A pesar de todo soy de la opinión que nuestra Puebla, necesita de cierto impulso de la Semana Santa, de un mayor apoyo y también de una implicación más firme y sostenida en el tiempo. Son ya muchos los pasos que salen a las calles y por tanto, es cuestión de realzar un poco más esta fiesta religiosa y popular.

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