Niños sin humo

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Hace unos días tuve la fortuna de encontrar a la salida de Cáceres un lugar donde junto a mi mujer y mi hijo, pudimos comer en paz, y digo comer en paz porque eso es lo que sentí cuando nos sentamos a la mesa y no nos sentimos rodeados de columnas de humo y de olores nocivos que "sin comerlo ni beberlo" te tienes que tragar en muchas ocasiones.

De los 365 días y seis horas de media que tienen los años, la práctica totalidad de ellos tienen asignado además de un santoral concreto, también una o dos causas reivindicativas, que suponen que durante ese día todos nos detenemos un poco a reflexionar, reivindicar o recordarlas, para con ello hacer memoria, balance o análisis de la misma. Hoy, le toca el turno al cáncer, esa enfermedad que tanto daño está causando y donde todos y cada uno de nosotros podemos hacer mucho, por ejemplo intentando prevenir el contacto de nuestros pequeños con el humo del tabaco, asunto este que centra la campaña de este año, y que según datos obtenidos de la propia web de la Asociación Española Contra el Cáncer, supone que 700 millones de niños respiran aire contaminado por el humo del tabaco, y evidentemente quien tiene la culpa no son ellos, inocentes criaturas, sino quienes les meten en la boca del lobo y quienes de manera irresponsable les llevan a bares, restaurantes o garitos que son verdaderas saunas de gases nocivos, y todo un riesgo para su salud.

Por tanto, aprovechando este espacio que nos brinda la blogosfera, mi aportación en este día no es otra que la de sumarme a la campaña, y llamar la atención a quienes tienen el compromiso y la responsabilidad de velar por la salud de los pequeños, que lo hagan y que antes de llevarlos a ciertos lugares, e incluso a fumar delante de ellos, se lo piensen dos, o las veces que haga falta.

Si queréis podéis visionar el vídeo de la campaña.

O este otro que es muy claro:





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