Comparaciones no odiosas

Hemos entrado de lleno en la campaña, y esto significa que quienes defendemos, desde el compromiso y el convencimiento, ideas, debemos esforzarnos por hacer entender a los demás cuáles son nuestros posicionamientos y nuestros planteamientos cara a elegir una opción política u otra, no con la práctica de la imposición, la coacción o el amedrantamiento, sino simplemente desde la reflexión, el análisis de los hechos, evidencias y el conocimiento de la realidad social de este país, que al fin y al cabo es uno de los pilares básicos en los que todos los ciudadanos nos basamos para elegir una opción u otra, aunque claro está que aún existe mucha ignorancia, o mucho engaño encubierto, y a quienes opinan que el mero hecho de situarse en un escenario de una ideología determinada, significa tener que introducir esa papeleta en la urna, secula seculorum. Me siento una persona progresista, con una visiòn integradora de las cosas y con una capacidad de consenso buena, no siempre voté al PSOE, especialmente en mis primeros años de ejercer el derecho al voto, pues hubo momentos en que no merecieron mi confianza, cosa de la cual después me arrepentí . Ahora, sin embargo, estoy convencido más si cabe que hace ahora cuatro años, que la única opción de gobierno progresista que me da garantías en este país es la que representa José Luis Rodríguez Zapatero, es la opción de elegir entre un gobierno que piensa en los más débiles, en quienes sufren las desigualdades sociales, en quienes necesitan de la ayuda pública para disponer de una vivienda, para estudiar o para simplemente, ganar un salario más digno. No quiero que vuelvan a gobernar quienes nos metieron en una guerra injusta, quienes decretaron que el despido a los trabajadores tenía que ser gratuito y quienes pretendieron acabar con el subsidio agrario de las zonas rurales extremeñas y andaluzas, sin ofrecer una alternativa real y con sentido de progreso.

Por si les sirve de algo les voy a contar una anécdota que sucedió con mi padre, albañil con 5 hijos, cuando pretendió acceder a una plaza de oficial en el ayuntamiento de Guadalupe en el que gobernaba si no recuerdo mal la derecha en coalición con el centro. Por cierto, aún sigue en activo el protagonista de esta historia. La cuestión es que mi viejo, pensó que les harían una prueba para poner ladrillos, hacer un tabique, o cualquier otra. Nada de eso, sorpréndase de la misma manera que mi padre -insisto padre de 5 hijos- se sorprendió cuando le preguntaron cuál era la distancia entre Guadalupe y Mérida, respuesta que nunca supo decir porque jamás lo había escuchado y porque nunca había ido a Mérida. Estaba todo hecho y no sabían como dejar fuera a quienes ellos no manipulaban o mejor dicho, como hacerlo todo para meter a su gente. Se pueden imaginar como debió sentirse este hombre cuando se desahogó con un niño de tan solo 9 años, contándole lo sucedido. Afortunadamente, un hombre coherente al que llamaban nano en Guadalupe, tuvo el coraje de dirigirse a quienes hicieron esta acción de caciquismo y les dijo que si no les daba vergüenza lo que habían hecho, palabras que debieron removerles la conciencia hasta el punto de que mi padre fue contratado.Aquel hecho, me marcó tanto que siempre irá conmigo mientras tenga memoria.

Son las cosas que tiene esta gente, cuyos actuales representantes -y a los hechos nos podemos remitir- son comparables a la extrema derecha más fanática y radical, han dejado en el camino a aquellos que representaban la moderación, y solo buscan engañarnos para embaucarnos a sus redes. Ahora, se sienten currantes, cuando hace unos años con la polémica reforma laboral de Aznar provocaron la última huelga general de este país.

Realmente, me siento con ganas y fuerzas de poder manifestar mis argumentos, y por eso no dejaré de hacerlo durante toda la campaña. Tengo más que motivos para creer.

De momento os dejo con este vídeo que puede aclarar muchas cosas, gentileza de Netoratón, el intrépido e inteligente César Calderón.




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