Mobile Wordld Congress

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El teléfono móvil se ha convertido en uno de los elementos más usados y codiciados de la humanidad, sobre todo de esa parte de ella que vive en el denominado primer mundo y que se puede permitir el lujo, a veces en detrimento de otras necesidades básicas, de disponer de un terminal y de corresponder a la compañía de turno en cada cita mensual con la facturación. Se trata de algo tan necesario que yo diría que quienes de una forma u otra estamos ya vinculados a él no podemos hacernos a la idea de vivir sin su presencia.

Mucho ha llovido desde que tuviese mi primer terminal, un Nec cuyo modelo no recuerdo, que me compré para darle de alta en moviline. Desde entonces habré tenido unos 7 u 8 terminales, en cuestión de unos diez años, casi a teléfono por año, y aún sigo teniendo especial curiosidad, posiblemente tentación de disponer de esos aparatos vanguardistas que cada vez con mayor frecuencia salen al mercado, con las limitaciones económicas que a buen seguro tiene la mayor parte de los mortales y que nos impiden poder "vacilar" con lo último en esto. A pesar de todo, no corro por un móvil de estos y me coformo con mi viejo Nokia (2 años de antiguedad).

El congreso que estos días se celebra en la ciudad condal, el "Mobile Woerdld Congress", es un buen escaparate para poder elegir lo último en tecnología, eso sí para bolsillos repletos de euros que no tengan hipotecas, letras y otros compromisos con los bancos y empresas. Por tanto si váis por ahí no me busquéis porque no se me ha perdido nada allí.



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