Propósito de enmienda

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Hace unos días un compañero de partido y prolífico blogger me invitó a participar en un grupo de facebook, una red social que pretendía impulsar un movimiento en contra del concordato con la iglesia católica, a lo cual me negué, fundamentalmente porque creo, no sólo como católico, sino como progresista que existen muchas afinidades, puntos de encuentro y espacios para el consenso y el entendimiento. Parece más que evidente, y a los hechos y a la hemeroteca me remito, que hay algunos sectores de la iglesia católica, mejor dicho de la jerarquía eclesiástica, que se han empeñado en herir gravemente al partido socialista, actuando de cómplices del principal partido de la oposición, cuya estrategia a lo largo de este legislatura que está llegando a su fin, ha sido un fracaso absoluto y extremadamente peligrosa para lo que suponen los valores democráticos y el mantenimiento de una convivencia adecuada, no ya entre la clase política, que también, sino entre la ciudadanía. Espero que las declaraciones de Colón de finales del año pasado no sigan arrastrando un enfrentamiento absurdo e injustificado entre el estado y la iglesia. Ya lo dije en este mismo blog hace unos días, como cristiano que me siento por los cuatro costados, no puedo permanecer impasible ante lo que entiendo es una salida de tono extremadamente peligrosa, sobre todo en el contenido y en la forma, máxime cuando quienes las hicieron saben que la amplia mayoría de los católicos, que defienden la familia, no están de acuerdo con las leyes, pero si son respetuosos con la democracia y respetan lo que la mayoría de los ciudadanos han decidido, es decir las reglas de juego que se han establecido. Por otra parte, ellos también saben y conocen que dentro de la Conferencia Episcopal existen algunos prelados como el franciscano Carlos Amigo, que son críticos y que no comparten las formas con las que se está "evangelizando" España, entendiéndose también la evangelización como el acercamiento entre la iglesia y el estado, para intentar tender puentes entre ambos.

Sinceramente creo que si ha habido algún periodo de la democracia con un mayor acercamiento entre iglesia y estado -a pesar de las fuertes presiones sociales contrarias al concordato y financiación- ha sido la actual legislatura, ni siquiera con Felipe González ni Aznar, han habido tantos logros, y eso lo sabe muy bien la Vicepresidente del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que debe estar perpleja y tristemente disgustada por todos estos acontecimientos. En esta legislatura, el Gobierno no sólo no ha revisado el Concordato, que mantiene a la Iglesia católica en una situación privilegiada en comparación con la que tiene en otros Estados europeos, sino que ha mejorado su financiación al subir del 0,52% al 0,7% de participación en el IRPF. El Gobierno, también, ha negociado con el episcopado la asignatura de Educación para la Ciudadanía y no ha ampliado la ley del aborto, vigente desde 1985, ni ha puesto en marcha la eutanasia, pese a figurar en el programa del PSOE de 2004. Esto, a mi juicio, es un claro acercamiento hacia la iglesia, aunque evidentemente aún queda mucho por hacer, algo que solo se logra desde el respeto entre ambas instituciones.

En cualquier caso, espero y deseo que acabe cuanto antes este rifirrafe y podamos asistir al sellado definitivo de esta polémica, donde todos, los católicos y no católicos, realicen el correspondiente propósito de enmienda y no asistamos más a este tipo de desafortunados actos, que no hacen sino debilitar -y es mi opinión- la democracia y también distanciar mucho a la sociedad de la iglesia.

2 comentarios :

Anónimo RESPONDER dijo...

Querido Felipe:
Lo que existe NO es un concordato, como pretenden llamar algunos tendenciosamente, sino unos Acuerdos Iglesia-Estado con rango de Tratado Internacional. Con esta medida se trató de valorar la labor ingente de la Iglesia en dos mil siglos en España (cultura, monasterios, enseñanza, arte, literatura...). Algunas de las curiosidades de estos Acuerdos son que, por ejemplo, se declaran festivos los domingos, y el acceso a las Iglesias es gratuito.
Te felicito de nuevo por tu coherencia y tu valentía.
Un abrazo,
Carlos O.

Felipe dijo...

Gracias Carlos por la observación que me haces y por el aliento en cuestiones que siempre resultan complejas en quienes se encuentran en medio de toda la polémica, no porque me vaya a afectar en nada, sino porque es realmente triste que se piense antes en unos determinados intereses, que en las personas. Afortunadamente no somos representantes de nada, más que nuestras creencias, sentimientos e ideas, y esto nos otorga algunos privilegios, entre ellos el de poder manifestar libremente nuestras ideas.