Reencuentro cargado de añoranza

Después de 19 años -que se escribe pronto- transcurridos desde que abandonase la "Uni", nombre con el que cariñosamente conocíamos a nuestra querida Universidad Laboral de Gijón, no había vuelto a saber demasiado de aquel maravilloso monumento, donde tuve el privilegio de vivir en su internado durante cuatro años, estudiar en sus aulas y jugar al fútbol en su equipo, sin dejar en el olvido a las excelentes personas con las que compartí mucho. Hoy, husmeando en el Tecnimap, por motivos profesionales, me he topado con una imagen imborrable en mi memoria, la torre, un símbolo de este espacio, que incluso dio nombre a una revista en la que conté como grababa un disco en directo Víctor Manuel en el propio cine de la Laboral. Realmente me he sorprendido y me he sentido muy bien al saber el nuevo destino de la Laboral, después de que en alguna ocasión se pusiese en peligro su mantenimiento y se cuestionase su futuro.

El Ayuntamiento de Gijón, al que me une una tarjeta ciudadana que solicité y me enviaron a casa con gran rapidez y diligencia, así como el gobierno del Principado, han tenido la brillante idea de convertirla en Ciudad de la Cultura,una novedosa e innovadora gestión que nos tranquiliza y nos alivia de algún modo a los románticos de aquella época, pero sobre todo una excepcional fórmula de darle vida a un espacio con actividades culturales para uso y disfrute de la gente, para sensibilizarla sobre el valor de las artes y para mantener viva una memoria que nos remueve las entrañas a quienes tuvimos ocasión de pasar por allí.

Indagar en el contenido de esta ciudad virtual ha sido volver al pasado, emocionarme con la nostalgia y rejuvenecer el sentimiento que supone volver la mirada hacia atrás y lamentar de algún modo el paso del tiempo, al que estamos abocados todos sin excepción.

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