Memorias y reconocimientos

Independientemente de que siempre habrá quien se queje por eso de que "nunca llueve a gusto de todos", hoy estamos de enhorabuena porque el agua ha echo aparición en Extremadura, según datos del Instituto Nacional de Meteorología de esta región, desde el pasado 1 de octubre no se había vuelto a ver caer al líquido elemento del cielo.

En otro orden de cosas y relacionado con la "memoria histórica" de la que tantas opiniones se han vertido en los últimos meses, uno de los obispos más significativos de la Conferencia Episcopal Española, concretamente el máximo mandatario de esta organización, Monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, ha pedido públicamente perdón por los posibles errores cometidos por la Iglesia Católica en la guerra más terrible que vivió nuestro país a finales de los años treinta, aportando -a mi juicio- un nuevo posicionamiento ante estos hechos que se aleja de otras posturas, por ejemplo de Cañizares, radicalmente opuestas y que solo lograban sembrar desencuentros y rencores. La Iglesia parece que también respalda esta ley, como una acción colectiva de recuperación de identidad y de memoria, aprobada por el senado, sitúandose del lado de la mayoría democrática que así lo ha querido, lo que nos facilita el camino del reconocimiento, la investigación y el aprendizaje de la sociedad española con respecto a una serie de hechos indeseables, cuyas consecuencias desastrosas han de servirnos para madurar como pueblo y evitar errores anteriores.

Mi pregunta final es si este acercamiento es estratégico o por el contrario se refiere algo realmente sincero, pues la coincidencia en estos momentos de una campaña en favor de la financiación de la iglesia, con anuncio en televisión incluido, puede de alguna manera poner en entredicho tales reflexiones. En cualquier caso, quienes estamos en ocasiones entre la espada y la pared, nos alegramos de que este tipo de posicionamientos tengan puntos de encuentro y acaben siendo compartidos y consensuados por toda la sociedad, independientemente de la confesión que profesemos cada cual. Además, tambien confiamos en que se reconozca la labor de la Iglesia y se le apoye en algunas de las labores que históricamente viene ejerciendo, dotándole también de esa memoria que hemos de tener para con ella.

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