¿Los últimos rebaños de cabras en Las Villuercas?

Hoy estuve junto a los cabreros de Las Villuercas, Los Ibores, La Jara y otras zonas limítrofes de la provincia de Cáceres. Un colectivo que aún permanece en el territorio a pesar de las incertidumbres y la crisis del sector, motivada como todas las crisis que tengan que ver con la economía, por los mercados, y en este caso yo añadiría por la nefasta gestión de la Política Agraria Comunitaria que no se ha preocupado lo suficiente, al menos con seriedad de los cabreros y de su mantenimiento en los espacios rurales.

Ya tuve ocasión de escribir sobre los cabreros e incluso mis amigos del periódico Extremadura me publicaron el artículo, en cuyo contenido reflejaba la cruda realidad en la que viven inmersos estos hombres y mujeres de campo, sin horarios ni días de fiesta, preocupados de manera alarmante por la dignificación de la profesión y por el relevo generacional, este último aspecto gratamente logrado por lo que he podido comprobar en el día de hoy.

Muchas son las ventajas que el ganado caprino extensivo tiene para los ecosistemas de sierra típicos de Las Villuercas, en la conservación de estos espacios y en la sabiduría y saberes populares vinculados a los cabreros y al manejo del ganado. El mundo globalizado que nos absorbe de manera inevitable, se olvida con frecuencia de los pequeños mundos, de esas realidades menos avanzadas, o al menos a los ojos de la inmensa mayoría, que también tienen derecho a reivindicar su existencia, a ofrecer un producto de calidad, ecológico, como puede ser la leche o la propia carne que se produce. Desgraciadamente el estar en manos de intermediarios, el escaso tejido asociativo, la falta de mano de obra y el poco esfuerzo por la administración en fomentar y conservar estas ganaderías, junto a la introducción cada vez mayor de ganaderías caprinas intensivas, encerradas en naves, puede -si no nos lo montamos bien y en comunidad- acabar con los rebaños actuales, para los cuales no me gustaría por nada del mundo que se convirtiesen en los últimos rebaños de cabras de Las Villuercas.

El queso de esta comarca bien merece ser pagado al precio que realmente vale. En ese sentido la denominación de origen Queso "Ibores" que está creada hace algunos años junto con el Grupo de Acción Local, los ganaderos y las empresas interesadas, no pueden perder ni un minuto más en mirarse el ombligo, sino que han de movilizarse para que una actividad que está en peligro de extinción pueda ser recuperada a niveles de productividad y rentabilidad adecuados, manteniendo con ello a la población en nuestros pueblos y de paso, conservando lo que nuestros antecesores nos dejaron para nuestro disfrute.


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