El poder de las palabras y los gestos

Como se ha demostrado en el país vecino, con 20 millones de telespectadores en el seguimiento del duelo Sarkozy-Ségolène, los debates electorales se han convertido en una de las cuestiones de mayor relevancia para los ciudadanos y ciudadanas, y no es por casualidad, puesto que está demostrado que a nuestros futuros gobernantes no sólo les exigimos que tengan una imagen más o menos adecuada, nos propongan programas e iniciativas interesantes, sino que además valoramos el desparpajo o las habilidades sociales que tienen a la hora de acometer el cara a cara con sus rivales.

Conscientes de esta relevancia, ya no sólo en el plano político, sino en el plano personal y con vistas a formar a personas con ciertas habilidades y con soltura en esto de la oratoria, el profesor de la Universidad de Extremadura, Carlos Ongallo, ha sabido -en mi opinión de manera acertada y oportuna- trasmitir en el entorno de la Universidad extremeña esta inquietud y esta nueva fórmula de enseñanza, conformando lo que se ha denominado “El Club del Debate”, un concurso entre diferentes equipos de escuelas y facultades, cuyo objetivo es formar a los jóvenes universitarios en el arte de la oratoria y afrontar con ciertas garantías situaciones de negociación en cualquier tema.


Se trata sin duda de una imaginativa fórmula de preparación para universitarios, futuros directivos, empresarios, presidentes de asociaciones de vecinos, políticos, negociadores, o cualquier otra especialización que se verá enriquecida, sin ningún tipo de duda, con esta formación “complementaria” que ha nacido en la Universidad extremeña, que en algunos casos ha supuesto, y según palabras de algunos de los participantes, “la experiencia más enriquecedora de las vividas en sus años de estudio”.

El próximo día 17 de mayo, los participantes y seguidores de este concurso, es posible que por primera vez y como algo excepcional , estarán muy pendientes del duelo televisivo de candidatos, y quizá, también por eso, esta iniciativa merezca la pena.



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