Los tesoros más preciados

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Cada vez que observo las cicatrices que decoran mi brazo y mano derecha rememoro aquella tarde de septiembre , cuando después de una noche de concierto y juerga por La Madrila cacereña, dos amigos regresábamos a Las Villuercas con la fortuna de que hoy, quince años después, puedo escribir con esa misma mano sobre aquella vivencia, en la que un accidente de tráfico pudo costar la vida a dos jóvenes, en aquel entonces de 21 y 22 años, que en ningún momento fueron conscientes del riesgo que corrían al iniciar aquel viaje.


Las cifras que se mencionan en los informes oficiales de la OMS son sencillamente espeluznantes, afirmándose que la primera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años es precisamente la provocada por accidentes de tráfico, llegándose a definir como una pandemia, que está segando la vida de muchos jóvenes sin que la sociedad se conciencie lo suficiente sobre lo grave de la situación, al menos de manera generalizada. Me sorprendieron las palabras de Fernández Vara en un pueblo de Los Ibores quién afirmaba que no nos podemos permitir el lujo de que nuestros adolescentes se dejen la vida en las cunetas extremeñas y españolas, reconociendo como responsable político que las cosas no se están haciendo bien. Se trata sin duda de un primer paso que conduce a una toma de conciencia política que ha de traducirse -en mi opinión- en destinar más y mejores recursos hacia una educación durante toda la vida, especialmente desde la escuela hasta la universidad, desde la familia hasta las asociaciones de jóvenes,desde campañas institucionales hasta campañas promovidas por los propios ciudadanos, que posibiliten una nueva manera de concebir y asimilar el riesgo que supone la conducción. Este tipo de medidas generarían una responsabilidad mayor y una asimilación temprana de ciertas normas, forjando una sociedad más madura, que no se permita la licencia de que un accidente de tráfico acabe con dos tesoros, de enorme valor, que tiene la condición humana: la vida y la juventud.

Eso es lo que pienso después de ver cosas como estas que para nada se alejan de la realidad.



1 comentarios :

Administrador dijo...

Completamente de acuerdo.

Con estas cifras, se demuestra que el problema del tráfico se ha convertido en un problema moral, en el que, en cada maniobra al volante, se pone en juego la responsabilidad para con los otros.

Gracias por concienciar a los jóvenes de que su libertad debe compatible con su responsabilidad.