Stop a la violencia de género


Ayer, una mujer de Villanueva de la Serena, fue acribillada a puñaladas, de manos de su excompañero. Fue en una terraza de esta localidad y en presencia de su hija,tal y como recogen ho, los medios de comunicación regionales.Sin duda, de nuevo tenemos que hablar de esta nueva forma de terrorismo, denomidado "doméstico", que me temo no será fácil combatirlo, mientras que no se comiencen a aplicar con contundencia, o si fuese necesario revisar las leyes aprobadas por Zapatero en la anterior legislatura,concretamente la La Ley orgánica 1/2004, de 28 de Diciembre, de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género.

Según el último informe anual del Observatorio Estatal de violencia sobre la mujer, la evolución observada durante los últimos años de la violencia contra la mujer en el ámbito doméstico registra una tendencia a la disminución tanto del maltrato técnico, que ha descendido del 12,4% al 9,6% entre 1999 y 2006, como de las mujeres que se autoclasifican como maltratadas que también han descendido del 4,2% al 3,6% entre esas dos fechas.

Mucho hemos avanzado en este asunto, pero aún nos queda camino por recorrer, fundamentalmente en el ámbito de la educación (familiar y escolar) donde hemos de hacer un esfuerzo por introducir conceptos y modelos basados en la igualdad de género a muchos niveles, que nos permitan corregir aspectos potencialmente peligrosos para poder sufrir este tipo de trastornos. Mucho ha de hacerse también en los medios de comunicación, especialmente en la televisión, donde aún existen muchos programas y emisiones que vulneran los principios de igualdad y en mi opinión, atentan contra muchos de los derechos fundamentales, recogidos en las leyes.

En cualquier caso, cuanta más información tengamos y más conozcamos este tipo de patologías, más podemos prevenirlas, y en ese camino todos debemos estar abiertos a aprender y a tolerar, porque todos estamos expuestos a sufrir este tipo de patologías. En este sentido, el Ministerio de Igualdad nos ofrece la información necesaria, así como los mecanismos de actuación en caso de necesidad.

Una buena receta, que siempre funciona es el amor y el diálogo, el reconocimiento de los errores y la cesión de parte del orgullo que todos tenemos dentro. Si eso no funciona, y el problema persiste, siempre podemos recurrir a los servicios públicos de ayuda a víctimas y a agresores.


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