La sonrisa de Vicenta

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Ayer nos dejó Vicenta, una señora estupenda, con la que no tuve demasiada relación a pesar de estar viviendo muy cerca de ella. Vicenta me regalaba una sonrisa enorme cada vez que me saludaba y eso me trasmitía mucha energía. Quería mucho a mi hijo y eso se notaba cuando se dirigía a él desde pequeño. Ya no volveré a verla, pero cada vez que desde el balcón de mi casa dirija la mirada hacia esa esquina, donde se ubica su casa, siempre estará presente en mi memoria, con esa alegría que siempre trasmitía a pesar de su enfermedad.

Donde quiera que estés, espero que en el cielo que todos queremos, descansa en paz.

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