Tertulia y buenos propósitos entre amigos


Anoche, tuve la suerte de compartir un ratito con un grupo de personas procedentes de varios lugares de Extremadura, de Madrid y de Móstoles. Todos ellos habían logrado acabar sin incidencias las tres etapas del Camino Real de Guadalupe, que unen a la Puebla con Puente del Arzobispo, que durante los días 1,2 y 3 de mayo, han realizado, organizada por la Asociación de Amigos del Camino Real de Guadalupe, a la que me enorgullece ser socio y cuyo Presidente, Don Antonio Ávila, es un pilar básico para seguir potenciando y promocionando esta vieja vía de comunicación que une la capital de España con la Puebla y Villa de Guadalupe.

Interesante recordar y compartir tertulia con Emilio Baños, uno de los directivos, con el que junto a los demás y con un "Fuente Cortijo" por medio, morcilla de la puebla y algún que otra especialidad de la casa pasamos un tiempo de amistad e ilusión para el futuro. Un momento en el que también fueron protagonistas los platos magníficamente servidos por los hermanos Jordá, José y Ángel, que regentan uno de los restaurantes llamados a ser, uno de los grandes en la Plaza de Guadalupe.

Divertidas las coplas de San Antonio de los amigos y amigas de Móstoles, pertenecientes al colectivo Los Verdes, que también han sabido valorar este recorrido, sus recursos naturales, su inigualable trazado y el entorno por el que transita. Lástima que en la Puebla no hayan sido recibidos del mismo modo que en el resto de los pueblos por los que han pasado (Puente del Arzobispo,Carrascalejo, Villar del Pedroso y Navatrasierra), máxime cuando se trataba de un homenaje al Estatuto de Autonomía de Extremadura y a su 25 cumpleaños.

Desgraciadamente suele pasar que quienes, en la distancia sufren las dichas o desdichas de la emigración, la nostalgia y las emociones propias de quien vive lejos del terruño, son quienes nos dan lecciones de extremeñidad, de ruralidad, de amistad, de humanidad y de mucho amor hacia las pequeñas cosas que siempre nos han caracterizado, a quienes vivimos en los pueblos, y cuya extinción, si Dios no lo remedia, está muy cerca.

Un ciudadano de Guadalupe, humilde y sin poder, como es quien os escribe, no se resigna a que este grupo humano, este camino, las gentes de los pueblos por los que atraviesa, la cultural, el folclore y todo lo que encierra tanta historia popular ligada a las peregrinaciones que lo han recorrido, se queden en el olvido, se silencien y se minimicen con la pasividad, la incompresión, acaso la falta de sensibilidad... No sé, es algo complejo de explicar. Por tanto, mi más firme apoyo y mi entrega a esta causa, a este proyecto que se inicia con motivo de la celebración del primer centenario de la proclamación de la Virgen de Guadalupe como Patrona de Extremadura, y cuyo futuro, bien merece un poco más de atención. Espero que así sea.

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