Un buen descubrimiento

El ciberespacio es una herramienta muy buena para documentarse y para obtener información sobre cualquier tema. Aunque esto ya lo sabía pues llevo tiempo manejándome y sumergiéndome por estas latitudes virtuales, nunca había descubierto la posibilidad de conseguir cartografía antigua, me refiero concretamente al mapa topográfico nacional a escala 1:50.000 cuya consulta he comenzado a realizar, analizando los que tengo en casa y después a través de Internet, logrando descubrir que el Ministerio de Fomento, a través de la página del Instituto Geográfico Nacional (IGN) nos permite obtener importantes documentos cartográficos en pdf, lo que nos ahorra mucho tiempo y nos permite realizar un análisis histórico de como han evolucionado el entorno, especialmente en lo que me concierne últimamente que son los caminos públicos.

Así es que ya sabéis como conseguir esos mapas topográficos que estabais buscando para conocer esta o aquella cosa, y que hoy gracias a la informática y a la buena voluntad del Ministerio de Fomento, podemos consultar desde casa.

La ruta del aceite y los peregrinos

Tal y como estaba previsto, se cumplió sin incidencias la ruta , hoy con la soledad por compañera, en unos días es posible que transitada por decenas de peregrinos y peregrinas que se acercan a venerar a la Patrona de Extremadura, especialmente en este año jubilar en el que se cumplen 100 años del Patronazgo. Sorprendente ha sido la marcha por encontrarme con un camino perfectamente acondicionado para el uso de vehículos. No es que a uno le agrade comerse el polvo que este tipo de transporte levantan a su paso, pero al menos se mantiene vivo el camino y este tipo de acondicionamientos lo alejan de la extinción a la que muchos otras vías están sometidas, y a cuyo respecto he redactado un artículo de opinión, del que espero se haga eco el Diario Extremadura, con el que colaboro desde hace algo más de dos años.

Esta ruta es de dificultad media y se realiza sin esfuerzo, aunque los contrastes de pendientes, subidas y bajadas, aconsejan dosificarse en todo momento. El paisaje se caracteriza por el olivar y las higueras en las proximidades de los núcleos, y por el encinar adehesado y la presencia del alcornoque en algunos puntos concretos del camino. Esta época es buena para encontrarse con bandadas de palomas torcaces, perdices, tórtolas o el inquieto rabilargo, además de poder vivir lances inesperados como el que tuve a la altura del "Arroyo de Valmorisco" con una hembra de corzo y su cría. Realmente el esfuerzo que las administraciones, en este caso la Mancomunidad de Las Villuercas, Ibores y la Jara, han realizado para el acondicionamiento del camino bien merece una felicitación por poner al servicio de un mayor número de usuarios esta vía, a buen seguro desconocida hasta entonces por lo intransitable de su trazado.

Merece la pena recorrer en dos horas y media los 12 kilómetros por los que discurre la marcha, en soledad o en grupo, eso sí sin prisa para poder saborear a cada paso lo que el camino y su entorno te ofrecen, mucho sosiego y también mucha diversidad.

Por la presencia mayoritaria del olivo, por lo que significa y el interés social que tiene la aceituna, así como por el uso espiritual y de peregrinaje que tiene este itinerario lo llamaremos la ruta del aceite y los peregrinos.

Mañana, camino de Alía

Antes de emitir ninguna opinión o reflexión quisiera unirme al duelo generalizado, especialmente del mundo del fútbol, por la muerte de este joven futbolista, Antonio Puerta,cuya pérdida nos ha conmovido en mayor o menor medida a todos, supongo que por el bombo que se le ha dado, aunque se trata de una muerte muy dramática por la situación personal y el contexto en el que se ha producido.Desgraciadamente esto ocurre en numerosas ocasiones, a personas anónimas, a las que no se le dedican tantas líneas en la prensa, pero todo es comprensible.

Solo unas palabras, mejor dicho unas letras, para poder dejar constancia de algunas cosas que han marcado la jornada. Estuve, después de varios meses, en el mercadillo, una cita semanal con el pequeño comercio y la venta ambulante, donde la gente se echa a la calle para además de llenar la cesta de la compra darle rienda suelta a la "sin hueso", para echar un palrrao y para enterarse de los últimos cotilleos del pueblo. Son sin duda unas costumbres muy españolas, que forman parte ya del catálogo de tradiciones arraigadas y cuyo fenómeno, antropológico y sociológico, debería estudiarse porque a buen seguro que aprenderíamos mucho.

Mañana comienzan oficialmente las fiestas patronales en honor a la Morenita con el pregón que este año dará el escritor Jesús Sánchez Adalid, un lujo para la ocasión cuyo cierre correrá a cargo de mi amigo David Ortiz a la flauta travesera acompañado de un pianista.

Ya os contaré, os dejo porque mañana tempranito salgo a pie para la vecina Villa de Alía, recorriendo el camino viejo, unos 12 kilómetros que espero superar sin problema en aproximadamente 2 horas y media.

Los mejores bosques de castaños del mundo...

Después de las sesiones de entrenamiento que he tenido esta mañana no pude resistirme ante la tentación de batir el monte, al más puro estilo de realero, y saltarme el protocolo que los caminos y senderos suelen marcar para disfrutar más si cabe del diálogo se saberes que surjen cuando uno se siente en soledad contemplando verdaderos vergeles, atravesando rincones que a buen seguro nunca más volverá a pisar y avistando improvisadas compañías de las que siempre se aprende algo. Me refiero al majestuoso vuelo del buitre leonado o la propia águila perdicera, con quien me he topado después de muchos años.

Al filo de las 8 de la mañana, y después de pocas horas de sueño, me proponía subir al conocido "Cerro Huracao", para dirigirme hacia el "Arca del Agua", aljibe que tiene mucho que ver con la historia de Guadalupe y sobre todo con su abastecimiento de agua. Tras subir por el camino de Miramontes, el de siempre, en mal estado e invadido por el matorral y algún que otro árbol caído, recordaba mis jornadas de recogida de aceituna en un olivar e incluso recuerdo la caída que el burro de la Claudia (hermana de Santiago Plaza al que le dediqué un post en días pasados) propició a mi madre, mientras cruzaba el "Arroyo del Águila". Las construcciones sin control hechas en los lugares más inhóspitos han sido casualmente descubiertas por este aventurero que, una vez más, se ha sorprendido por la impunidad y por el descaro con el que se construyen. A pesar de ello, he logrado apartar de la cabeza este hecho para seguir disfrutando de uno de los mejores bosques de castaño que jamás haya visto.

Tras llegar hasta la misma puerta del "Arca del Agua" y beber la fría e insípida agua que de allí emana, minutos después de saludar a Bruno Tello y a Quintín que atendían a sus ovejas, me dirigí a la Casa de la Anita, en el paraje conocido como "Los Hoyicios" situado a 900 m. de altitud y muy cerca de la conocida cueva de "Los Maragatos", la cual conocí de manos del franciscano Restituto Rubio, hace la friolera de 28 años. Desde allí, a la "Huerta Nueva" para continuar por el camino del Mato hasta llegar al cruce de este con la "Colada de Miramontes", la cual tomó hasta llegar al lugar que días atrás intuía debía conectar y que enlazaba la ermita de "Santa Catalina" con el Guadalupejo. Finalmente mi olfato no me engañó y así es, existe una Colada (camino destinado antaño a la trashumancia)cuyo trazado coincide con el del mapa topográfico que manejo y que espero algún día señalizar y recuperar, al menos proponer que sea así.

Del Guadalupejo hacia Guadalupe, esta vez por el camino de Vasco que une el Molino del Batán y la piscina que allí se ha construido, no quiero ni pensar cómo, para subir la cuesta que me lleva a la "Roma" y desde allí a casa, donde llego cinco horas después de haber partido.

Realmente mereció la pena y uno comienza a recuperar el espíritu que hace unos años tuvo para con el senderismo y con los caminos de dominio público, cuya continuidad es más que posible se vea truncada con la vuelta al trabajo.

Esto es todo.

Los efectos de la economía en un pequeño rincón de Extremadura

En el día de ayer me fue imposible contaros nada. La adsl se cayó y no hubo manera de levantarla. Se trata de un fenómeno bastante común por estas latitudes del planeta y que suele ser consecuencia, yo diría en la mayor parte de las ocasiones, de las tormentas de verano. El refrán que siempre hemos escuchado de "Después de la tormenta llega la calma", en una zona rural de montaña de Extremadura como pueda ser Guadalupe u otros pueblos de Las Villuercas, bien podría transformarse en "Después de la tormenta llegan las averías". En fin, es un viejo problema cuya solución me temo que también nunca llegará mientras que sigamos haciendo oídos sordos.

Ciertamente lo tenemos difícil, pero no sólo en esto, sino en otros aspectos más o menos relacionados con las infraestructuras, tanto las tradicionales como las de comunicación. En pleno siglo XXI no se pueden permitir ciertos aislamientos a los que nos vemos sometidos por el mero hecho de haber decidido, unos voluntaria y otros por circunstancias diversas, vivir en un pueblo pequeño, ubicado en una zona de montaña y con serias deficiencias en telefonía, fija y móvil, señales de televisión y radio, e incluso carreteras, en muchos casos determinantes de que una persona pueda vivir o morir, mientras intenta acceder por ejemplo a un centro hospitalario, o hacer una llamada de emergencia. Son cuestiones que para quienes viven en un medio urbano pueden resultan un tanto arcaicas, incluso poco creíbles, pero la realidad es otra bien distinta y quienes sufrimos este tipo de situaciones no nos cansamos de reivindicar la igualdad de oportunidades, y la equiparación con respecto a otras zonas. No se trata, creo yo, de que haya ciudadanos de primera, segunda, tercera o regional, simplemente se trata de hacer justicia, de utilizar la misma vara de medir para todos, tanto en lo bueno como en lo malo. No conozco gobierno que se haya preocupado lo más mínimo de que quienes padecen este tipo de anomalías vean reducidas sus obligaciones fiscales o sean incentivados para, por ejemplo, instalar energía solar o líneas wifi.

Al final todo tiene una sola explicación, que desgraciadamente está transformando el mundo de manera irremediable. Me refiero a la madre economía, a los intereses económicos que unos cuantos tienen frente al interés general y anónimo de otros. El pez grande siempre se come al pez chico, y parece mentira que este instinto animal sea el modus vivendi de una humanidad que camina, si Dios no lo remedia, hacia el abismo, o lo que es lo mismo, hacia la indiferencia y hacia un caos de identidad, cuyas primeras consecuencias ya las estamos padeciendo.

Lo verdaderamente importante

Apenas dos días me separan de la entrada anterior y comienzo a sentir el mono que me provoca la cierta dependencia que mantengo con respecto a la escritura. Hoy, mi intención era hablar de una asunto polémico en los últimos tiempos, al que no quisiera dejar de lado, sino que simplemente aparcaré porque esta misma mañana un hecho concreto me ha hecho cambiar de rumbo.

Mientras desayunaba con los míos y al otro lado de la ventana he visto pasar a una familia, uno de cuyos miembros, de muy corta edad, era transportado en una silla de ruedas, por padecer algún tipo de discapacidad severa, al menos aparentemente. La cuestión es que la mirada que hemos intercambiado Ana y yo, ha sido suficiente para reflexionar sobre lo dichosos que hemos de sentirnos y el privilegio que se nos ha otorgado con nuestro hijo, que gracias a Dios, crece con normalidad.Hemos dialogado sobre la importancia que le damos a cosas que realmente, cuando observas situaciones de estas, no son sino trivialidades o incluso diríamos obsesiones sin fundamento. Me refiero a cuestiones que pretendemos controlar anticipándonos, como por ejemplo la educación y las relaciones sociales, la fijación en facilitar y despejar ciertos caminos a los pequeños, cuando se trata de elementos que ellos mismos han de explorar y descubrir. Perdemos el tiempo y nos quebramos la cabeza por asuntos que, al lado de este, son sencillamente absurdos, por pequeñas cosas que son infinitamente menos importantes que la salud y a las que le asignamos un valor sobredimensionado.

En cualquier caso este tipo de testimonios, estas situaciones posiblemente "dramáticas", han de hacernos más humanos. Eso sí es un reto, eso sí es una forma de vida influenciada y tremendamente condicionada a un problema, al menos creo que así debe de ser.Por eso, cada vez que no se respetan las normas de construcción y accesibilidad, cuando no toleramos desde la conciencia ciertas desigualdades y nos hacemos cómplices de ellas, nos alejamos mucho del verdadero sentido de la vida, de la condición humana y nos convertimos de algún modo en verdugos, no sólo de quienes sufren en primera persona este tipo de discapacidades, sino también de los que las comparten desde el amor y la entrega diaria que supone, asumir como propia la debilidad de un ser cercano y querido.


El comercio de toda la vida

No sé si lo que me sucede cada vez que visito una gran superficie es normal o no. El caso es que cuando paso mucho tiempo empujando el carro y recorriendo cada una de las secciones de cualquier establecimiento de estos, acabo con un cuerpo un poco raro, algo así como la fatiga de una jornada laboral intensa y sin descanso, o quizás peor aún. La cuestión es que no sé si desgraciada o afortunadamente, en muchas ocasiones tenemos que visitar estos espacios comerciales, por motivos de ahorro y también porque en los pueblos en los que vivimos solemos carecer de algunas cosas, lo que nos hace cómplices del deterioro que sufre el pequeño comercio, “el de toda la vida”, y que está en peligro de extinción, sobre todo porque no generamos demanda y porque al no generarse demanda los precios suelen dispararse, con las consecuencias que esto tiene para los consumidores y para los propios comerciantes.

Realmente creo que sería necesaria la revitalización del pequeño comercio en pequeños municipios rurales, potenciando la creación de mercados locales, de apertura diaria, en los que además de productos autóctonos y genuinos de temporada, pudiésemos adquirir esas otras mercancías que en muchas ocasiones nos hacen desplazarnos a decenas de kilómetros. Para eso hace falta un apoyo decidido de la administración, incentivando estos, llamémosles “mercados rurales”, y la instalación de pequeños comercios multisectoriales que apostasen por esa venta directa, por revivir ese modelo tradicional de relación comercial en los pueblos, y lo más importante, que todos y cada uno de los que aquí vivimos seamos responsables a la hora de elegir donde hacer la cesta de la compra, porque no hemos de olvidar que una de las mejores formas que tenemos para poder contribuir al desarrollo de las zonas rurales es precisamente apoyando de algún modo la generación de riqueza y de valor añadido en el entorno más cercano, evitando con ello el cierre de locales singulares, y de paso, algún que otro susto al volante.

Suenan tambores y clarines en la plaza de la Puebla y Villa de Guadalupe

Esta tarde he tenido la oportunidad de vivir, que no de disfrutar, del primer encierro vespertino de los festejos taurinos de Guadalupe, una tradicional cita con la suelta de reses en el coso de la Plaza de Santa María de Guadalupe, cerrado para la ocasión con una estructura de hierro y graderío construido por las diferentes familias locales que así lo desean. Todos los años ocupan su sitio los mismos, o casi los mismos. Así tienen su propio rincón "Los Bragañas", "Los Chaparros", la Peña "La Piltra", etcétera.

Esta es sin duda una de las fiestas de la Puebla, junto a las patronales de septiembre, más populares y esperadas, en las que no faltan las tradicionales peñas taurinas, encabezadas por la de "Los Amigos", la que diríamos es la peña matriz, a la que le acompañan o complementan otras como las de "La Piltra", "Los Tres Chorros" y un sinfín de ellas que cada año nacen y desaparecen con la apertura y clausura de los festejos.

No falta la Banda de Música de Guadalupe, dirigida por Cesáreo Plaza, donde tengo la responsabilidad de interpretar el papel de clarinete principal, por supuesto tocando mi viejo clarinete "Amati" que ya va a cumplir un cuarto de siglo, y en cuya renovación tengo que ir pensando. Hoy en la plaza se han escuchado las notas de "El Gato Montes", "Amparito Roca", "Paquito Chocolatero" o la "Morena de mi Copla", entre otros quizá menos conocidos como "Ragón Fález".


En fin, que la diversión, el jolgorio, el encuentro, la hermandad, la borrachera y la resaca, el desmadre y la amistad en plena salsa, forman parte de unos días entrañables en los que los guadalupenses, unos más que otros, nos sentimos plenamente integrados en la tradición y el sentir de este pueblo torero desde hace años y con una historia propia en los encierros y lidia de reses al estilo, llamemósle tradicional.

¡Qué no decaiga la fiesta y la convivencia pacífica y amistosa!


Tras el rasto del cordel de ganados

Esta mañana, y ya es la segunda en pocos días, he vuelto a calzarme mis botas de montaña para hacer una pequeña ruta, por el entorno de la Puebla. Desde que la cuestión del montañismo y senderismo se federase y se homologase la señalización, este tipo de itinerarios se denominan de pequeño recorrido (P.R.) y las marcas típicas del sendero tienen el color amarillo y blanco. Perdonad, no pretendo dar lecciones de esto a nadie pues no soy un experto, sino que me pareció que para los lectores y seguidores que no están puestos en estas materias resultará de interés.


La cuestión es que hoy he tomado la conocida Ruta de Isabel La Católica que une Cañamero y Guadalupe, subiendo hasta una conocida ermita, la de Santa Catalina, donde la curiosidad y el trazado de una vía pecuaria en el topográfico me han motivado para buscar el enlace entre este conocido icono de Guadalupe y el río Guadalupejo, hasta enlazar con la ruta que hice el sábado pasado. La verdad es que no sé muy bien si he seguido la dirección correcta en todo momento, al menos el trazado no coincidía con el del plano, pero al final he logrado llegar hasta el río y he continuado por él hasta llegar a la vieja fábrica de Eusebio González, hoy en ruinas, para desde allí y por la carretera acceder hasta la Puebla por la Acimelería.

El itinerario sólo ha sido un poco duro al principio, hasta subir a la ermita, no sé si por mi baja forma o quizá porque realmente lo es. El caso es que el resto, no ha sido de una gran dificultad y sí de una belleza inenarrable.

Destacaría de la ruta el paisaje que se observa al tomar el cordel de ganados que conduce hasta el Guadalupejo, divisando la sierra de Las Villuercas, y más concretamente el pico Villuercas, montaña más alta de estas sierras con una altitud de 1.601 m., que pasa por ser el más alto de los Montes de Toledo, antaño Cordillera Oretana.

Como siempre los contrastes entre los olivares cercanos al pueblo, los pinares, los bosques de castaño cultivado y el bosque galería próximo al río han posibilitado un disfrute de las primeras horas de la mañana. El recorrido, de aproximadamente dos horas, es una buena escusa para evadir tensiones y sentirse cercano al medio.

Mañana, posiblemente descanso. Comienzan los tradicionales festejos taurinos de la Puebla con el chupinazo de esta misma noche a las 12, y después a pesar de que uno no es muy torero si gusta de tomar unas copas y de disfrutar de la familia.

En próximos días, intentaré explorar y trazar sobre el mapa el cordel de ganados en toda su extensión. A ver si es posible que no tenga intrusiones, ni alambradas, ni este tipo de cosas, que desgraciadamente ocurren con demasiada frecuencia.

Os seguiré contando.


Una historia con sabor a barrio

No hay nada mejor que disponer de un tiempo de oro para poder saborear ciertos momentos que de otra forma sería prácticamente imposible. Ayer tuve la oportunidad de realizar un recorrido muy especial, cuando camino a la casa de mis padres fui relatando a mi pequeño como eran el barrio que me vio crecer, que casas estaban de la misma manera de siempre y cuáles son nuevas, qué personas vivían allí y en qué lugares concretos jugábamos al balón, a las canicas, al “churro media manga”, a pídola, a "un, dos, tres calamar, vuelta hacia atrás", etc. Realmente aquel relato despertó el interés del pequeño tanto que me interrogó de manera constante hasta que logró entender ciertas cuestiones de las que oía, incluso llegó a decirme que fuésemos a visitar a fulanito y menganito, ya fallecidos, porque quería conocerlos. Mis continuos pases en coche, me habían privado de este paseo singular y sin duda de una emocionante fórmula de rememorar la niñez relatando a un niño de tres años y medio historias personales que hablaban de hechos verídicos, de personajes reales y de anécdotas curiosas, muy diferentes a las de hoy.

Realmente no somos conscientes de cómo nosotros mismos, volviéndonos -no digo intencionadamente- un tanto amnésicos dejamos escapar oportunidades de trasmisión de conocimiento a nuestros descendientes, que constituyen la base de nuestra propia identidad, de la historia de nuestro barrio o incluso de nuestro pueblo. Son hechos concretos que marcan una determinada época de la vida de uno, pero también se integran en un catálogo de tradiciones comunes a un determinado territorio, que son ya, un componente cultural cuya extinción hemos de evitar.

Por mucho que la globalización, la era de la informática, los comportamientos cada vez más individualistas de la gente y nuestras ambiciones modernistas nos lleven a una pérdida continua de la memoria y del saber popular, no deberíamos renunciar a nuestras raíces, y menos aún, privarles a nuestros hijos de que las conozcan viva voz.

Un paseo por el corazón de Las Villuercas


Esta mañana temprano, cuando aún el astro rey no había hecho aparición entre las cumbres cuarcíticas de Las Villuercas abandoné la Puebla por el camino del Mato, en dirección a la sierra tras vadear el denominado “Arroyo del Águila” que por el “Higueral” se acerca a estas latitudes, y lo hacía con el único objeto de revivir momentos del pasado en los que uno se sentía senderista y gustaba de recorrer caminos, cordeles y veredas, para además de disfrutar de la naturaleza y el paisaje, estudiar y reconocer posibles rutas de uso turístico.Como si de una vuelta al ruedo se tratase, desempolvé mis viejas botas de montaña y me equipé con prismáticos, brújula y otros artilugios de aquellas épocas, para intentar la gloria de finalizar una etapa que, al menos sobre el topográfico, parecía si no dura un tanto larga para mi baja forma y mi extinguida costumbre de transitar estas vías campestres.


Sin pensar demasiado en cuál iba a ser mi reacción me puse manos a la obra y comencé a levantar el polvo del camino que el estío acumula para atravesar bosques de castaños y robles, subir empinadas pendientes, avistar unas ciervas curiosas y sacudirme algunas moscas al bajar, “Guadalupejo” abajo, la denominada “Ruta de los Molinos” inmerso en un espeso bosque galería de alisos, fresnos, vides silvestres y mucha zarzamora, que denotaba el penoso estado en que se encontraban algunas veredas que en alguna ocasión conducían al lecho de este río, afluente del Guadiana con nacimiento en plena sierra de Las Villuercas, cuyo cauce han catalogado como “Corredor ecológico”.

Realmente, los viejos molinos existen pero se resisten al desplome entre la vegetación exuberante que les roba el terreno. Al acercarme a alguno de ellos, parecía imaginar el sonido de la rueda al paso del agua y el trajín de las caballerías sacando la carga. Además, muchas zonas de las que antes eran interesantes itinerarios ahora son continuos carteles de prohibido el paso o de algo similar que, a buen seguro de manera injusta e ilegal, utilizan quienes pretenden dominar lo indómito.


Mucho ha cambiado este recorrido en pocos años, pero a pesar de todo, merece la pena el madrugón, el dedicar un tiempo de vacaciones para volver a encontrarse con algunos rincones del entorno de la Puebla. Las tres horas que ha durado mi viaje, casi sin esfuerzo, me han servido para despertar aquella vieja pasión que un buen día me llevó hasta la Serranía de Gredos o a recorrer la Cañada Real de la Plata. Son sin duda buenas costumbres que nunca deberíamos perder y que nos hacen ser más sensibles con nuestro entorno, y mucho más respetuosos con él.

Lo que es la vida, mientras yo disfruto de la naturaleza, en Perú, la naturaleza enojada por la mano de un hombre sin control que cada día maneja y destruye el planeta, no ha tenido más remedio que desahogarse con cientos de cadáveres y miles de personas afectadas...


La música popular extremeña debe visitar más a menudo los estudios de grabación

Estoy intentando recopilar y buscar música extremeña, concretamente música popular y de baile que llamaríamos "regional", al objeto de animar la salida de la ofrenda floral del próximo día 6 de septiembre, "Día de las Guadalupes". A pesar de mis intentos de localizar en la red este tipo de música, y por qué no decirlo, de situar varias combinaciones de palabras en mi buscador del programa que utilizo para las descargas, no he localizado demasiado material, lo que denota que existe poco género y que quienes de alguna manera estamos vinculados, directa o indirectamente, a esta música hemos de intentar que se promocionen o se impulsen más grabaciones.

He rescatado del baúl de los recuerdos alguna cinta de cassette, de esas que ya son casi piezas de museo, y la verdad es que es un buen material, que contiene "La Jota de Cáceres" conocida como "El Redoble", la "Jota de Guadalupe", "La Jota de Alcuéscar", "La Jerteña", "El Candil" y alguna otra, que son aquellas que desde siempre hemos escuchado en muchas celebraciones, especialmente aquellas en las que participábamos en la niñez con motivo del Día de Extremadura en la Escuela, concretamente cuando nos reuníamos niños y niñas en alguna localidad para además de demostrar nuestras dotes de canciones y bailes, pasar un día de convivencia divertido, y de paso conocer algún pueblo al que antes nunca habíamos ido. Recuerdo mi paso por Zafra o incluso la chupa de agua que me cogí aquí en Guadalupe.

La cuestión es que la Escuela, como antaño sucedía, también debiera ser un referente en este tipo de música y no se debe dejar en el olvido el rico y variado material que existe en cada pueblo, para al menos en el futuro poder tener la oportunidad de consultarlo y divulgarlo.

La sabiduría que encierran los libros

No soy yo precisamente de los que huyen de la tertulia y conversación, lo que me llevó hace unos días a experimentar un encuentro interesante y apasionante con un pastor jubilado, al que hace algunos años conocí, cayado en mano y libro en la otra, mientras recorría a pie un camino vecinal. Santiago Plaza, a sus casi ochenta y tres abriles, volvió a ilustrarme con su sabiduría y sus historias, basadas según él en hechos reales, descifrados y recabados en las miles de páginas que su memoria ha retenido. Su expresión facial y su explosiva sonrisa, junto a una fluida palabra, son la mezcla perfecta para que cualquier oído, que guste de aprender y con facilidad de diálogo, se rinda ante su planta. En unos minutos, este hombre es capaz de hablarte de la vida de Verdi, de los amores y desamores de Napoleón, de recitarte unos poemas de Fray Luis de León, de relatar cómo su padre superó una crisis económica, o de tales o cuales argumentos en los que se basan algunos de los últimos éxitos literarios.

Ante tanta expectación uno siente verdadera envidia sana y un privilegio enorme al poder experimentar este tipo de encuentros, posiblemente porque se da cuenta de que una cosa tan sencilla, como es la lectura, a la que hoy día tiene acceso cualquier persona sin excepción, tiene valores cultural, social y humano, importantísimos, los cuales ignoramos o sencillamente desestimamos. Su profesión de pastor y su ansia personal de conocimiento ha contribuido sin duda a curtir y conformar un personaje singular, un hombre sencillo que no conoce la universidad pero que en sí representa varias cátedras juntas de Historia, Literatura y la más importante de todas, la de la sabiduría que da la experiencia y el contacto con la naturaleza durante tanto tiempo.

Los modernos sistemas de manejo de ganados, junto a la escasa dignificación de esta profesión están acabando con esta singular figura -la de pastor- y con el acervo de saberes populares que custodia y trasmite con generosidad y desparpajo.

Una velada con sabor a despedida

Con la resaca emocional y por qué no sentimental de una velada (la de ayer noche) para el recuerdo, no quisiera dejar escapar la ciberoportunidad de poder dedicar unas palabras a Pepe, a José Arenas, al Padre José Arenas Sabán, párroco de Guadalupe, desde el año 2001 hasta dentro de unos días, cuando maleta en mano y cargado de incertidumbres se traslade a la capital de Extremadura para evangelizar, ilusionar, compartir, dar, recibir y otras muchas cosas, propias de las tareas que suponen dirigir una Parroquia, además de responsabilizarse del priorato del pequeño centro franciscano de esa ciudad, Mérida.

Ayer el pueblo de Guadalupe quiso rendir un merecido homenaje a este sacerdote franciscano, algo insólito en este pueblo, al menos yo no recuerdo que se hubiese efectuado evento similar en honor a un traslado franciscano, por otro lado propio y normal tras la decisión de un capítulo provincial. En cualquier caso el hecho es que por organización popular y con carácter voluntario, ayer nos juntamos cerca de 200 personas para rendirle un cálido apoyo y reconocimiento a quien ha sido nuestro párroco, y con el que personalmente he compartido muchas cosas, en torno a lo divino y sobre todo, relacionado con lo humano. Aún recuerdo la cercanía con la que bautizó a mi hijo y sus homilías, directas al corazón...

Durante la celebración eucarística quise interpretar para él la canción de Serrat "Aquellas pequeñas cosas" y así lo hice con la voz quebrada por momentos, pero con un hondo y entrañable sentimiento, tanto que pude percibir como el templo, la Real Basílica de este Santuario de Guadalupe, enmudecía atrapado por una guitarra española cuyas cuerdas vibraban con mis manos, acompasada con mi voz que parecía conectarse directamente con mi alma. Son sin duda los momentos por los que merece la pena vivir y uno se considera, si cabe, mucho más humano.

Después, tras la alegría que un mensaje de móvil me trasladó, relacionado con un amigo que también vosotros conocéis a través de este blog, tuve ocasión de degustar una cena entre amigos con sabor guadalupense. Tras el banquete, los regalos, los discursos y los abrazos. Una velada para el recuerdo, que ni él, ni los que estuvimos junto a él, olvidaremos nunca.


Cuenta atrás para unos días de descanso y sosiego en mi rincón de la Puebla

Apenas unas horas me separan de un mes de vacaciones, entiendo que merecidas y sobre todo necesarias para poder hacer muchas cosas que siempre suelo dejar para esta época: leer, música y sobre todo, y lo más importante, dedicarle el tiempo que se merecen a Ana y a César, mi mujer y mi hijo, verdaderos sufridores de mi actividad cotidiana y de mis apasionadas aficiones.

Los compromisos económicos del piso y otras cosas nos impedirán salir fuera, algo que no nos gusta mucho pero que siempre nos apetecía por el hecho de "desconectar" de lo cotidiano y habitual. Estaremos en el pueblo, en Guadalupe, imagino que disfrutando de sus fiestas de agosto, los toros, y de las ferias en honor a nuestra Morenita a principios de septiembre. Entre tanto, habrá tiempo para la lectura de varias revistas que tengo encima del escritorio de casa (agricultura ecológica, promoción agroalimentaria, informática...) y el último libro de mi buen amigo Carlos, sobre el que prometo hacer un post cuando lo lea, porque a priori me parece muy interesante eso de "La Venta Directa".

No dejaré el teclado ni el Pc, cuya compañía, no sé si para bien o para mal, forma parte de mi vida, y podré mantener este cuaderno lo más actual posible, si mis ocupaciones vacacionales me lo permiten y el ánimo también.

Si os apetece y venís por la Puebla, no dudéis en dejarme un comentario y quedamos para tomarnos un café en la Plaza o en cualquiera de los establecimientos que existen.

Comienzan pues mis añoradas vacaciones de verano y con ellas un respiro profundo hacia un tiempo de calma, de sosiego y de cercanía hacia las pequeñas cosas cuyo sabor suelo olvidar el resto del año. Prometo hartarme de esta gama amplia de aromas y sabores que tiene el privilegio de vivir en un lugar como Guadalupe.

Ya os contaré, porque esta misma noche, compartimos mesa con nuestro querido Pepe Arenas, ex-párroco de la localidad, trasladado a Mérida y con quién espero vivir emociones fuertes. De momento quiero cantarle acompañado de mi guitarra una canción sorpresa, con la que espero emocionarle y regalarle un trozo de mi.

Hasta la próxima.


Un grato recuerdo a modo de revista

Mi amigo Carlos no deja de sorprenderme, cada vez que recibo algún libro suyo o alguna publicación, siento una ilusión especial, quizá porque uno no está acostumbrado a que gente como él, con una categoría humana y profesional de alto nivel, se acerquen a uno con la humildad y sencillez impropias de los tiempos que corren. Primero fue su libro "La Venta Directa", al que por cierto tendré que dedicar unas horas en las vacaciones que inicio mañana;después me encuentro entre mis manos una revista titulada "Club de Debate Universitario" que recoge la experiencia vivida hace unos meses en el Campus de la Universidad de Extremadura y sobre la que tuve la oportunidad y el deseo de expresarme en este blog, por tratarse a mi modo de ver de una iniciativa novedosa y realmente interesante, en el post "El poder de las palabras y los gestos".

En este pequeño dossier informativo se recogen todas y cada una de las experiencias vividas en torno a este original concurso y sobre todo, intuyo que aparecen todos y cada uno de los protagonistas de esta particular historia, lo que muestra muy a las claras, el trabajo bien hecho y la enorme profesionalidad de quienes están detrás de esto, entre ellos Carlos, que pone en práctica cada vez que puede eso de lo que tanto nos habla en sus magistrales cursos de habilidades y de inteligencia emocional, la empatía y el ponerse en el lugar del otro.

Mi más sincera enhorabuena y felicitaciones al grupo humano que junto a Carlos ha hecho posible que hoy reciba por correo este grato y satisfactorio recuerdo a modo de revista.

Ánimo y a preparar ya la segunda edición, donde si lo deseáis, podéis contar conmigo, y por supuesto que con mi apoyo desinteresado.



Agradecimiento sincero a las Damas de Santa María de Guadalupe

Con gran emoción y una buena dosis de agradecimiento recibo de la Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe unos sellos conmemorativos del Centenario de la Proclamación de la imagen de la Virgen de Guadalupe, como Patrona de todos los extremeños y extremeñas.Se trata sin duda de un detalle que estas buenas mujeres, amantes y devotas de la Patrona, han querido tener con este humilde servidor que sólo intenta animar e impulsar cuantas iniciativas se propongan para el pueblo en el que vivo, y más cuando se trata de algo relacionado con la Morenita.

El próximo día 6 de septiembre, día de las Guadalupes, participaré con ellas en los actos de su día grande, como atención también a su amable invitación y como uno más de la Asociación, aunque evidentemente no sea una dama. Ese día mi hijo se colocará por primera vez el traje de extremeño, preparado con mucha ilusión y esmero por su madre, mi mujer y por mi suegra, quienes al igual que yo queremos inculcarle, al menos hasta donde nos corresponde, los valores tradicionales de nuestro pueblo, como una pequeña aportación a esa necesaria estrategia de conservación de nuestras señas de identidad, especialmente las que tienen sus raíces en los pueblos.

La ofrenda floral será multitudinaria y ese día el que les escribe seguro se emociona al ver y al sentir tanta admiración por esta imagen, que tantos buenos momentos nos ha dado a quienes tenemos la suerte de tenerla cerca.

Ya os contaré cuando llegue...

En busca de las 7 maravillas

Parece ser que los concursos para la votación de las 7 maravillas, iniciadas a escala mundial según tengo entendido por el suizo Weber, se han convertido en todo un reclamo de popularidad, e imagino que eso conlleva una importante oportunidad de negocio y de derechos añadidos. Se han implantado tanto en nuestra sociedad, especialmente por las nuevas posibilidades de participación que ofrece la red, que no hay quien se resista a votar a favor de este o aquel monumento, o mejor dicho maravilla, que es como se consideran a las elegidas.

No conformándonos con el filtro realizado a escala mundial, una conocida cadena de televisión lanzó bajo el mismo lema pero adaptado al territorio nacional, una campaña que no terminó con los resultados que uno esperaba. Por cierto, no veas el montón de votaciones que hice en favor del Monasterio de Guadalupe, para que al final no alcanzase mis expectativas. Ni cortos ni perezosos mis amigos del Extremadura, aprovechando el tirón y popularidad del evento, anuncian en su web un nuevo concurso y por tanto una nueva oportunidad para que vote, como ya lo he hecho, al de siempre, esta vez en el ámbito de la región de Extremadura, con una amplia lista de aspirantes y con un reclamo de estancias en prestigiosos hoteles de la región para animarnos a participar.

Estoy pensando que si no sale mi favorita voy a poner en marcha en Las Villuercas, copiando la idea de mis amigos Manolo y Mariluz de ADISMONTA, la elección de las maravillas comarcales, donde casi con toda seguridad saldrá mi preferida. Si aún así, no tengo suerte, tendré que organizar algo así como elección de las 7 maravillas de la Puebla, donde sin duda alguna el primer clasificado será el Monasterio, aunque en esto de las votaciones por Internet puede haber sorpresas y no faltará quién diga que si así resulta es por enchufe de los frailes. En cualquier caso son ideas interesantes que ayudan a conocer nuestro patrimonio y a promocionarlo en el mundo, y por eso creo que es un acierto la organización de estos concursos.

Ya sabes si quires votar a Guadalupe lo haces aquí

Los caminos públicos son para el uso y disfrute de todos, sin excepción

Resulta muy gratificante saber que existe un grupo de personas sensibilizadas con los caminos públicos y el uso público que se les confiere por Ley, pese que algunos y algunas se empeñen en borrar sobre el terreno lo que los mapas y la cartografía han recogido desde hace siglos. En concreto me refiero al camino real de Guadalupe a su entrada en el término municipal de Guadalupe, que podría ser cualquier otro de los que atraviesa esta vía. Parece que cuando un bien común de utilidad social deja de utilizarse pasa a pasar parte del patrimonio de alguien que pretende engrosar su inventario de bienes a costa de los demás. Se trata por tanto de una práctica habitual, cuyas consecuencias he comprobado en infinidad de ocasiones, como senderista, como paseante y también como estudioso que fui de un tramo de la Vía de la Plata, específicamente la Cañada Real de la Plata, a su paso por Extremadura y Castilla-León.

Según me cuenta las gentes de la asociación de senderismo "Maragatos" de Guadalupe y de la Asociación de amigos del Camino Real de Guadalupe, este problema ha surgido cuando pretenden trazar y recuperar las vías de acceso a la Puebla y a su Santuario, en respuesta a esa llamada que el año jubilar guadalupense ha lanzado y como una acción más de engrandecimiento y acercamiento a este pueblo en el que tengo el privilegio de vivir.

Las palabras de rabia de Antonio o de Rocío vienen a mostrar una vez más lo que tantas veces aparece: caminos cortados por alambradas, construcciones ilegales en la traza del mismo, plantación de árboles y apoderamiento del mismo... Toda una serie de ilegalidades y de atropellos en cuya denuncia debemos actuar todos.

Las ventajas del trabajo en agosto

¡Da gusto trabajar en el mes de agosto! Parece que todo se ralentiza, la frecuencia de las llamadas de teléfono se reducen considerablemente, los días del registro de entradas y salidas se sitúan a una distancia mayor y lo mejor de todo, uno trabaja con un alto nivel de concentración, más eficacia y mayor eficiencia, pues el grado de estrés al que está sometido en condiciones normales parece desaparecer y la vida se torna más sosegada. Vamos que podríamos decir que se trata de unas “vacaciones laborales” dentro de lo que supone la rutina en las tareas profesionales, y sin que esta opinión tan particular pueda parecer un canto al trabajo contra el descanso obligatorio que nos otorga el estatuto de los trabajadores, ni suponga –nada más lejos de la realidad- un escaqueo de responsabilidades y de obligaciones.

A veces me da por pensar en la suerte que tienen los que estén disfrutando de unas vacaciones en la playa, en la montaña o en un rincón de ensueño, sin acordarse de los papeles, de los proyectos y de si existen clientes o personas a las que atender o recibir. Sin embargo, también reflexiono sobre la oportunidad que esta "tranquilidad" de agosto me ofrece para sacar adelante tales o cuales ideas, profundizar más en algunas cuestiones interesantes o determinantes para el ejercicio de mi profesión, o simplemente para desenvolver mis ocupaciones con más libertad creativa, lo que a la larga será beneficioso para todos, especialmente para el futuro de la empresa.

Resulta evidente que no todos los efectivos de una empresa pueden disfrutar del periodo vacacional a la vez, al menos cuando trabajas cara a la gente y una puerta cerrada puede suponer una imagen nada favorable para los objetivos de la misma. Se trata pues de conjugar los intereses personales con la estrategia empresarial y que al final todos estemos contentos. Yo al menos lo estoy, y qué mejor manera para ser feliz que viviendo con optimismo y buen rollo este periodo estival y además escribir sobre ello.


El cambio climático llega a nuestros hogares

La pasada noche, o mejor dicho la madrugada de hoy, día 5 de agosto de 2007, pasará por ser una de las más calientes de mi vida, y no piensen que es que mi pareja y yo hemos estado en plan de guerra, sino que hemos pasado las de Caín, sufriendo las consecuencias de una ola de calor de las que dejaran huella en nuestro historial de malas noches.

Cuando escuchamos en los medios de comunicación y de voces del mundo científico las consecuencias que hoy ya sufrimos del denominado cambio climático, no solemos reparar en lo trascendental e importante que resulta tener en cuenta estas opiniones, ya que sufrimos desde hace unos años esos efectos que contribuyen al calentamiento de nuestro planeta y que quizá nosotros, los de mi generación, no experimentaremos de la misma manera que los que nos sucederán y en ese aspecto es precisamente donde me preocupa la cuestión, pensando en mis hijos o mis nietos.

Sinceramente creo que la única solución para paliar o aminorar los efectos del cambio climático pasa por emprender una verdadera revolución desde lo cotidiano, desde lo personal e individual que cada persona puede hacer, independientemente de los compromisos políticos que pudieran asumirse y cuyo grado de efectividad es más bien poco. Se trata de que nos concienciemos de que generar menos gasto energético y que renunciar a ciertos caprichos hará más fácil la vida a quienes nos suceden, y en esa tarea el presente y nuestras maneras de actuar en un consumo más responsable puede contribuir - al menos creo que es la vía más adecuada- a la reducción de las consecuencias que ya estamos sufriendo.

Espero que esto sirva para darnos cuenta de lo mucho que cada uno puede hacer por mejorar el futuro de nuestros hijos.


La importancia de la familia, antes y después de la emancipación

Cada día que pasa, y en base a unos hechos y situación personal, me reafirmo en lo interesante y trascendente que resulta formar a las personas en el seno de la familia, especialmente en el tiempo que transcurre desde los primeros años de vida hasta la emancipación definitiva. Son muchas experiencias las que constatan el hecho de que la distancia que existe entre los hermanos y hermanas que conviven bajo el mismo techo, tiende a hacerse cada vez mayor después, e incluso tanto que no existe ninguna posibilidad de acercamiento y lo peor de todo, sin que exista voluntad alguna de poner solución al asunto.

A medida que uno se hace mayor y comprende que va madurando, es consciente de este particular problema, especialmente porque observa a su alrededor que se trata de algo cotidiano, demasiado extendido y que entiendo nos está indicando en cierto modo qué sociedad y qué mundo estamos construyendo o quizás nos están construyendo quienes de alguna manera dominan ciertos sectores que, en mayor o menor medida, condicionan nuestra vida y nuestras relaciones.

Falta una militancia activa en la unidad familiar y en la entrega diaria, existe una ausencia de valores como la tolerancia y la solidaridad en el entorno familiar, un compromiso serio sobre la responsabilidad que supone por ejemplo casarse y compartir con la pareja algunos aspectos que nos hacen débiles y que suelen formar parte de nuestra intimidad, hasta el punto de poder ejercer un activismo diario que debe conjugar amor, comprensión y sobre todo, mucha, muchísima cesión en aspectos que suelen ser claves a la hora de conducir una relación. Esa estrecha fórmula de lucha y sacrificio personal supone en muchos casos mantener valores como el de la familia, supone el saber y entender que a pesar de que la pareja es importante, no lo son menos aquellos con los que comenzaste a vivir y de los que recibiste mucho a lo largo del tiempo compartido, aunque claro está que hasta cierto punto.

Espero que la oportunidad que nuestro hijo nos está dando nos sirva a su madre y a mi , para transmitirle lo importante que es esto, y sobre todo lo trascendental que resultará en el futuro cuando nosotros no estemos tan cerca de él.

¡Qué así sea!

Mantenimiento de las tradiciones locales

Ha llegado agosto, el mes más festivo del año, el tiempo del reencuentro y del descanso, la época dorada del calendario en la que antaño las eras se llenaban de grano y de paja, a golpe de trillo y caballería, y que hoy son vestigios del pasado apenas visible en algún museo etnográfico local.

Son las fiestas patronales las que mandan en la tradición, plenas de emigrantes y de lugareños, que buscan en el jolgorio la explosión del estrés y la contención del resto del año. Cualquier fiesta pueblerina que se precie siempre encuentra un espacio para el toro, ese animal tan polémico para algunos y tan amado para otros, y es que estamos en España, el país con una fiesta nacional muy definida y popular, a pesar de sus detractores.

El tiempo pasa y con él también pasan nuestras sensaciones y vivencias en torno a estas celebraciones y encuentros populares. Cada año que pasa, al menos así lo percibo yo, es diferente, o al menos mi participaciòn es diferente. Existen fronteras y espacios ligados a la edad y los gustos, yo diría organizados con poca visión integradora de generaciones , que nos hacen sentirnos con mucho protagonismo en algunas cosas y realmente ignorados e incluso prescindibles en otras.

La cuestión es que los sabores y saberes de las tradiciones populares sufren cada año importantes agresiones, no quiero pensar intencionadas, sino fruto de una evolución de un mundo globalizado que nos asfixia y nos exige hasta el punto de descolgarnos de importantes lazos de unidad con nuestra historia, logrando con ello una pérdida de identidad importante, cuyos rasgos, con mucha suerte, serán en unos años un mero testimonio de lo que siempre han sido.


Recuerdos que aún me queman

Hace ahora poco más de dos años y unas semanas que pasé por el trance que supone sentirse víctima del fuego y de un incendio, y me pongo en la piel del pueblo canario y no hago más que rememorar con cierta rabia aquellos fatídicos momentos del año 2005 cuando un fuego intencionado pretendió aniquilar la biodiversidad de mis Villuercas.
En aquella ocasión comencé a escribir por primera vez para el periódico Extremadura, y lo hice con un artículo cuya reproducción he recuperado de las hemerotecas y me permito reproducir, con el objeto y el firme propósito de solidarizarme con todo el alma y en la distancia con esas gentes que en estos días sufren de la misma manera que yo entonces, en algunos casos de manera mucho más dramática.
"A mi hijo y a otros hijos de Las Villuercas"

"Son las dos y media de la madrugada del día 22 de julio de 2005. Desde hace un rato mi hijo duerme plácidamente en su cuna a unos metros de la ventana desde la que contemplo a la luna resplandeciente que se entremezcla con la nebulosa de humo que rodea a mi pueblo.

La montaña de enfrente a la que aquí llamamos ´Picoagudo´ se resiste a las llamas y de manera heroica impide que el malvado llegue hasta la Puebla. Mientras, miro al cielo y ruego a la Madre Morena, siempre fiel, que una vez más nos ampare y sepa dar consuelo a quienes ya a estas horas han sufrido alguna desavenencia.

Durante unas horas el suministro eléctrico se ha paralizado a la vez que las comunicaciones por telefonía móvil sufren algunos desconciertos, que se traducen en llamadas de amigos y familiares que se agolpan en la lista de llamadas perdidas y que finalmente logro atender. La calle es un hervidero de vecinos preocupados, de opiniones y rumores. Y de temor: "tendremos que irnos", "estamos rodeados", "de ésta no nos libramos", "Navalvillar de Ibor ya ha sido desalojado".

Frente a nuestra casa, en los aparcamientos públicos, casi una veintena de autobuses esperan la orden oportuna para transportar a los guadalupenses a algún pabellón deportivo o albergue que pueda acogernos durante la noche. Tu madre y yo hemos preparado un pequeño bolso con algunas cosas, y para ti algunos pañales y toallitas por si esto se prolonga. Tú duermes sin saber nada, ajeno a estos acontecimientos. A nosotros, tan despiertos, nos invade la rabia e indignación, y nos ponemos del lado de quienes se han dejado parte de ellos o media vida en esta batalla contra el fuego y a los cuales deseamos lo mejor. Tanto trabajo tirado por la borda, tantas ilusiones venidas al traste, tanto esfuerzo quemado de manera irremediable sin poder hacer nada y tanta oportunidad perdida.

Minutos más tarde hablo con Javier, el joven alcalde de Navalvillar de Ibor, y escucho su voz entrecortada que me ilustra de manera contundente la situación: "Hemos perdido todos los cultivos, olivar, castaños... y el fuego se dirige hacia Guadalupe". La situación se complica y la noche sigue su paso de manera irreversible.

No alcanzo a entender lo que está pasando y me viene a la memoria los momentos en que he tenido la fortuna de disfrutar de esos paisajes maravillosos del Valle de Belén, del Valle del Río Ibor, de las sierras y canchos de esta tierra... y me lamento porque jamás podré enseñarte lo que siempre deseé, el corazón de esta tierra tan limpio y puro, que sólo un disparo de fuego cargado con mala fe ha conseguido atravesar.

No es momento de culpar a nadie sino que es momento de reflexión y de serenidad, de evaluación y de recapitulación, de unidad y de solidaridad y de decirle al señor Ibarra que tenemos que trabajar de manera contundente en la prevención de los incendios, en la educación y en el amor hacia la naturaleza, para que no puedan operar ni existir los desalmados que aún viven entre nosotros.

Ruego a la Junta que dedique más esfuerzo a este tema y que no se preocupen tanto de salir en los periódicos, que si hay medios o no hay medios, que si estamos a la cola o no estamos a la cola. Lo importante es que no se tenga que utilizar ningún medio y eso sólo se logra con la tarea callada y constante de la prevención.

Como se suele decir ´no hay mal que por bien no venga´ y desgraciadamente el incendio de Guadalajara nos ha venido muy bien a los extremeños. No quiero ni pensar qué hubiera pasado si no hubiesen estado las distintas administraciones de guardia y en eso nos ha ayudado Guadalajara. Finalmente, me gustaría que este día gris fuese un punto de inflexión en mi vida y deseo que jamás tengas que vivir una noche de éstas.

Puedes estar seguro que pondré todo mi empeño y esfuerzo desde el puesto de trabajo que ocupo en que esto no vuelva a suceder. Ahora sólo queda recuperar lo perdido y consolar a las personas más necesitadas. Mañana cuando despiertes para ti nada habrá pasado y sólo el tiempo te dará cumplida cuenta de lo que jamás tendría que haber acontecido. "


Oportunidad para jóvenes universitarios

Hace unas semanas cambiaron de aires Helena y Olga, administrativa y socióloga respectivamente. A mediados del mes pasado finalizó su contrato una periodista, Joana, y hoy, otros compañeros y compañeras (Jorge, Noelia, María de los Ángeles y Jenifer), diplomados y licenciados universitarios, jóvenes y con una buena formación, se disponen a hacer las maletas para volver al mundo del desempleo y a la búsqueda activa de una nueva oportunidad. Siempre se repite el ciclo que se basa en la misma estrategia: una subvención pública da pie a la contratación de personas universitarias durante un tiempo determinado (6 meses ó 1 año) y cuando realmente se logra la integración en la empresa, llega el fin y a esperar hasta la nueva convocatoria, donde probablemente ya no tengas opción de recuperar a ese capital humano al que, de alguna manera, has tutelado o acompañado.

Resulta muy difícil poder fijar población en el medio rural, especialmente joven y con titulación universitaria, si cuando se ha alcanzado un buen grado de adaptación al medio -especialmente quienes tienen que cambiar el chip de la ciudad al pueblo- y existe una predisposición a permanecer en él, no existe una continuidad que permita la consolidación de las contrataciones realizadas y con ello las garantías y seguridad necesarias para ello. Lo peor de todo es que se pierden importantes valores y oportunidades, y quién sabe si en pocos meses los protagonistas de esta historia en su camino hacia el éxito profesional, nos mandarán un e-mail desde cualquiera gran ciudad de este país, hablándonos sobre su nuevo trabajo y de cómo añoran su tierra.

Debe existir alguna estrategia política que permita evitar esta situación y que contribuya de algún modo a frenarla, evitando con ello esa precariedad que tanto daño nos hace y que hace un flaco favor al desarrollo de cualquier territorio. Por tanto, la sociedad extremeña no se puede permitir el lujo de abandonar a estas personas y debe evitar en lo posible su emigración.