Una jornada con los scouts


Con demasiada frecuencia solemos comentar u opinar -quizá por desconocimiento- sobre el comportamiento o el papel de los jóvenes y adolescentes en la sociedad actual, sin que tengamos realmente la oportunidad de profundizar en ello desde la experiencia y desde el contacto directo que supone convivir con ellos, por ejemplo una jornada en un campamento de verano. Esa ha sido la vivencia que he tenido el gusto de compartir y de disfrutar hace unos días con el grupo de scouts “Sant Yago” de Cáceres, quiénes me han enseñado que la juventud tiene mucho que aportar y mucho que enseñar a quiénes por edad, nos situamos por delante en el posicionamiento generacional, y sobre todo existen unos valores profundos relacionados con la amistad, el compromiso con los demás, la responsabilidad individual y colectiva, en cuya inculcación todos tenemos mucho que hacer y comprometer.

Los jóvenes de hoy y de siempre, actúan en base a lo que nosotros les enseñamos con nuestro testimonio, inicialmente en su etapa infantil en el seno de la familia y en la escuela, y posteriormente en los centros de enseñanza y también en el acompañamiento que nosotros estemos dispuestos a ofrecerles, desde el punto de vista de la educación y el intercambio de conocimientos de amplia gama. En este sentido me preocupa el excesivo protagonismo que los padres queremos asumir en la búsqueda de alternativas para la realización personal, el bienestar social y el estatus que deseamos para nuestros hijos, a veces egoístamente impuesto, lo que entiendo afecta de manera drástica a la relación paterno-filial, con consecuencias que derivan en cierto distanciamiento y pérdida de valores básicos de la familia. Con demasiada frecuencia, solemos relegar a un segundo plano la responsabilidad para con nuestros hijos, otorgándole mayor peso a otros aspectos de índole material, que provocan estrangulamientos en la relación afectiva toda una serie de situaciones cuya responsabilidad es exclusivamente nuestra.

Empujón a la natalidad en España

Desde que el Presidente del Gobierno anunciase el pasado 3 de julio la ayuda de 2.500 euros y hasta hoy han sido muchas las opiniones, reflexiones y puntos de vista, escuchados y leídos en los medios de comunicación y en la propia calle, y a pesar de todo, aún no logro comprender el verdadero alcance de la medida, ni el impacto social que pueda tener. Sin embargo, no por ignorar –imagino que como la amplia mayoría de ciudadanos- el sentido real y las especificidades propias que tendrá la ayuda, no debo por ello dejar de emitir mi propio juicio sobre lo que entiendo es bueno para la sociedad, aunque con ciertas matizaciones a las que me refiero a continuación.

Es obvia la imperiosa necesidad que este país tenía de disponer de un marco de ayudas directas a la familia, similar al que otros estados de la Unión Europea tienen desde hace muchos años y cuyo objetivo no es otro que el de impulsar la natalidad ante la “crisis demográfica” acaecida en los últimos tiempos con las correspondientes consecuencias en los ámbitos del empleo, la economía y la generación de riqueza y bienestar. Hoy en día no creo yo que la decisión de tener o no tener hijos dependa de una cuenta de resultados económicos, que nos impulse a emprender la responsabilidad de ser padres, sino más bien creo que influyen otros condicionantes de índole personal, educacional y emocional.

La familia y todos los valores que encierra merece de una atención política personalizada, permítanme la expresión “esmerada y mimada”, construida sobre un proceso de acción participada y consensuado por muchos sectores implicados, en base a algunos aspectos entre los que destacaría: Diversificación y tipificación del apoyo económico a las familias durante un periodo de años menor a 15 y superior a 3, conciliación de la vida familiar y laboral en el ámbito público y también en el privado, establecimiento de sistemas de modulación de ayudas, prioridades a territorios despoblados y núcleos de población en peligro de desaparición.





La política que escucha a los ciudadanos

Uno de los valores más importantes con los que cuentan las zonas rurales de Extremadura es el modelo de convivencia existente, y si tenemos en cuenta que la práctica totalidad del territorio regional es rural, es fácil comprender que Extremadura posee un enorme valor, al que por cierto se ha referido siempre Fernández Vara, conocedor de la realidad extremeña y de las potencialidades que esta tierra tiene cara al futuro. Esta forma de ser que nos caracteriza es consecuencia de la herencia histórica de un banco de conocimientos y saberes populares y de un modelo de sociedad - llamémosla ruralizada- que se caracteriza por la escasa influencia de elementos externos que podrían distorsionar e incluso transformar esa genuina y peculiar fórmula de compartir y de interactuar entre las personas, que nos enriquece y nos sitúa en un lugar privilegiado con respecto a otros modelos preocupados más de otros componentes (técnicos, económicos y financieros) que de los aspectos humanos y antropológicos.

Suele ocurrir que cuando se diseñan las políticas europeas concretas en base a una serie de objetivos o líneas estratégicas, específicamente quiero referirme por afiliación profesional y territorial a las relacionadas con el desarrollo de áreas y espacios del medio rural, no se tiene en cuenta, al menos con el peso específico suficiente, la propia idiosincrasia de las personas o comunidades a las que se dirigen, preocupándose más de aspectos generales que de las especificidades de cada territorio, y sin tener en cuenta cuáles son las inquietudes y las percepciones que con respecto a un área determinada tienen la población que más directamente tiene relación con ella, porque será quien se beneficie o perjudique con su aplicación directa, a la hora de la ejecución y puesta en marcha de los programas que la desarrollan. Los Grupos de Acción Local, integrados y participados por los diferentes agentes sociales y económicos de los territorios en los que se ubican se encuentran con una serie de imposiciones o de principios estratégicos elaborados sobre los que no tienen demasiada capacidad de maniobra, aunque si disponen de un espacio para la formulación de particularidades territoriales que puedan ajustarse o encajarse en la política de nivel superior, lo que supone cierta contradicción con respecto a lo que llamamos “enfoque ascendente participado” que articula procesos de participación en la planificación del desarrollo rural de un determinado espacio, en ocasiones muy encorsetado en determinadas acciones o actividades de desarrollo, sobre las que se articulan ayudas o incentivos, descartando otras que sin estar enmarcadas en las políticas específicas, son tanto o más necesarias que aquellas.

El reto pues de la política y programas de desarrollo rural empieza a estar en romper de algún modo esta formulación heredada que en cierto modo se nos impone, para poder contribuir desde lo que se denomina ahora “gobernanza local” o participación social en la planificación y el diseño del modelo de desarrollo que cada territorio, o mejor dicho que los pobladores de ese espacio diseñen en base a un proceso de investigación participativa, demasiado influenciado por la justificación de resultados y el logro de objetivos, y ajeno a ese valor añadido que supone disponer de un modelo de convivencia adecuado y que permitiría con las técnicas y el esfuerzo adecuados lograr un desarrollo más armónico y totalmente consensuado y respaldado con el uso del diálogo, la interacción, la empatía y la identidad específica que caracteriza a cada barrio, a cada pueblo y a cada comarca. Se trata en definitiva de que hemos de reflexionar sobre si estamos dispuestos a avanzar y progresar en base a modas o a disponibilidad de recursos económicos, más que en fundamentaciones profundas emanadas de la dinamización y sensibilización de la población local en torno a un tema concreto, cuyo éxito entiendo contribuye más a cohesionar un territorio, a fortalecerlo ante amenazas externas y sobre todo a conservarlo tal y como lo hemos heredado, logrando con ello esa sostenibilidad sobre la que tanto se habla y que casi siempre se aplica al aspecto medioambiental, ignorándose su aplicación en campos tan importantes como la carga humana, la cultura o la identidad que nos caracteriza. Debemos pues apostar por la convivencia y el diálogo como los pilares del desarrollo territorial que permita la participación real y eficiente de la ciudadanía en el diseño de políticas y de planes concretos.

Las "patologías" rurales de la discapacidad

Cuando hace unos días participaba en la entrega de un vehículo adaptado para los discapacitados de la asociación ASDIVI de Guadalupe, gracias a la solidaridad y aportación de empresas e instituciones , fui consciente -una vez más- de cómo con tesón y esfuerzo se logran aquellos proyectos en los que se cree con firmeza y pasión, de cómo personas con discapacidad a las que en algún momento de tu vida involuntariamente ignoraste, y después has conocido, no dejan de sorprenderte y de ilusionarte, de transmitirte un cariño especial y de llegar a contagiarte esas ganas de vivir y de hacer cosas, ese espíritu emprendedor que tan necesario resulta a veces y que ellos y ellas encarnan como nadie.

La puesta en marcha de leyes de profundo carácter social que el gobierno socialista de Zapatero ha logrado en esta legislatura, son el reflejo de una sociedad madura, del alto grado de responsabilidad colectiva que todos tenemos para el colectivo de los discapacitados y que nos hace pensar con cierto optimismo en el futuro, aunque con ciertos matices que no han de omitirse a la hora de hablar y analizar el problema, y que se refieren a la existencia de diferentes "patologías" en función de que una persona viva en el medio rural o en el urbano, que disponga de más o menos oportunidades y que tenga los mismos derechos y posibilidades de acceso a determinados servicios.

Realmente quiénes padecen una discapacidad en un pueblo de pequeño tamaño, aislado en muchas ocasiones y a gran distancia de núcleos con una dimensión adecuada y servicios especializados, necesitan de una mayor atención puesto que a la dificultad específica de su situación se suman otras, como pueden ser el aislamiento, las infraestructuras, los servicios, el transporte, etc., que acrecientan de manera profunda su problemática y la sitúan con desventaja ante situaciones similares en otros lugares. Son sin duda algunos aspectos que entiendo, han de abordarse para conseguir la plena y equitativa integración que ellos desean.


¡Ya tenemos vehículo adaptado para discapacitados en Las Villuercas!

Ayer celebramos la presentación en sociedad de un nuevo vehículo adaptado para discapacitados, para uso y disfrute de los socios y socias de la Asociación de Discapacitados Físicos y Psíquicos de Las Villuercas, ASDIVI, cuyo logro ha sido posible gracias al concurso y aportación económica de una serie de empresas de la comarca de Las Villuercas, entidades y ayuntamientos.

El proyecto que hace unos meses tan solo era un sueño finalmente se ha cumplido, y eso demuestra, una vez más, que siempre es posible ver cumplidas las expectativas y demandas para este tipo de colectivos, que trabajan por la integración y la inserción plena de las personas con discapacidad.

Quienes de alguna manera nos sentimos parte del proyecto ayer al ver las sonrisas de los destinatarios, las caras de Miriam, Jose, Rosi, Paco..., también fuimos y nos sentimos felices, porque esto que hoy no nos afecta directamente, quién sabe si mañana necesitamos de ello.

Desde este espacio de la blogosfera me sumo a esa alegría, a ese logro y a ese entusiasmos que sin duda ha generado este vehículo, cuyo motor habrá de transportar mucha ilusión y habrá de acercar personas, para sentirse iguales y para sentirse plenamente útiles.


Libertad de expresión absoluta

Desde que en el año 1992 Tim Berners Lee diese los primeros pasos en la creación de espacios Web, similares a lo que hoy día conocemos como blog, weblog, bitácoras y otras denominaciones, el mundo virtual denominado "blogosfera" no ha dejado de incrementarse en adeptos, tanto en el número de personas que crean y alimentan el blog como aquellas que de algún modo se constituyen como lectores o seguidores de quiénes expresan sus opiniones en ellos, estableciéndose en algunos casos interesentes fórmulas de comunicación entre emisor y receptor, que hace unos años eran impensables y que sitúa a este tipo de espacios en una nueva dimensión comunicativa sin precedentes, la cual genera un nuevo espacio de libertad de expresión absoluta y un acervo de conocimiento libre a disposición de la humanidad, generado por miles de cerebros diversos y dispersos que ofrecen sus opiniones, reflexiones y emociones, a través de una red abierta y sin mayor coste que el que supone la línea de conexión a la red, sin censuras, y posibilitando el establecimiento de relaciones humanas muy profundas y generando una nueva concepción en la expresión y creatividad.

Después de casi dos años de inmersión en estas lides cibernéticas he de confesar que he madurado mucho en el manejo de las diferentes herramientas que me permiten expresar mis opiniones de manera libre, en el formato que yo mismo elijo y además ilustrarlas con un sinfín de fotografías, vídeos y otros archivos multimedia, que yo mismo he generado o que otros han generado para que yo libremente use. Sin duda el hecho de disponer de una serie de plataformas virtuales especializadas en esta materia, y cuyo coste –insisto en ello- es nulo, permite a quiénes deciden embarcarse en esta filosofía y modelo de expresión, sentirse parte de esa sociedad del conocimiento de la que tanto se viene hablando en los últimos años, interactuar con personas con inquietudes similares de manera voluntaria y sin trabas, manifestar y argumentar ideas y pensamientos que de otra manera sería imposible, o al menos mucho más complejo. Este pequeño rincón sin puertas nos ha permitido de alguna manera compartir y dar a conocer nuestro patrimonio personal, aquel que sólo se suele dar a conocer a quiénes se encuentran más cerca y además nos ha posibilitado sumar conocimientos, de tal manera que cuando miles de personas ofrecen su fuente de conocimiento en torno a un tema concreto se convierten sin quererlo en la mayor y más completa enciclopedia que existe, eso sí con cierta dispersión en cuyo orden habrá que trabajar. En este sentido la denominada Wikipedia, el canal Youtube u otras plataformas "online", son un buen ejemplo, como lo demuestra la reciente creación de un canal de la Unión Europea en Youtube, una clara evidencia de la cercanía y de la conexión que se establece con este tipo de estructuras, alimentadas en su mayoría por ciudadanos y ciudadanas anónimas o al menos sin afán de protagonismo que se sienten de algún modo realizadas con el intercambio de conocimientos.

Es evidente que los blogs tienen impacto en la actualidad, que en el mundo de la blogosfera se incorporan cada día un gran número de nuevos espacios de expresión, que buscan en la virtualidad y globalización una oportunidad para la libertad, para llegar a cuanta más gente mejor y para dar rienda suelta a sentimientos y emociones. Determinadas especialidades o materias como la política, el periodismo o la literatura han encontrado en las weblogs un firme aliado para la expresión y la creatividad. Se trata –al menos así lo entiendo yo- de una revolucionaria manera de vivir y de comunicación para determinadas personas, especialmente para aquellas que de otro modo no tendrían la oportunidad de tener voz y de establecer ciertos diálogos. Su accesibilidad, la inmediatez de la conquista personal, democrática y descentralizada de la blogosfera, la sitúan en un plano trascendental en el campo de la democracia participativa, también denominada ciberdemocracia o política 2.0. y es por ello que el futuro de la sociedad del conocimiento y de la implicación de la ciudadanía en ella pase por impulsar el uso de esta herramienta que cada día crece más. José Martí decía que "la libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía" y si hoy día existe algún mecanismo eficaz para poder conquistar este derecho, sin tener que pagar ningún precio, incluida la vida, es precisamente la blogosfera y desarrollo en el futuro.

Conducir por un euro al día

Hace unos días, cuando por la mañana temprano cogí el coche para ir hasta mi centro de trabajo me topé en la carretera con uno de esos denominados “conductores temerarios”, alguien conocido en la localidad en la que vivo y que normalmente suele llamar la atención a su paso por la travesía de la población, no precisamente porque es todo un ejemplo al volante sino porque suele destacarse por las continuas atrocidades e infracciones que comete. Se trata de un conductor novel, recién incorporado al club de la conducción y con la edad propia de la adolescencia, expuesto también –como no podría ser de otra forma- a las debilidades que esta etapa proporciona y cuyo perfil, posiblemente le recuerde a alguien de su pueblo o ciudad.

Rubalcaba cuando estuvo por Plasencia en la campaña electoral tomó buena nota de la propuesta electoral de Fernández Vara sobre su apoyo a los jóvenes en la obtención del permiso de conducir, y es posible que por ello haya puesto en marcha el programa “Permiso de Conducir x 1 € al día”, destinado a jóvenes entre 17 y 25 años de edad, promoviendo con ello el aumento de la seguridad vial y su integración laboral. La pregunta evidente y lógica que como ciudadano de a pie cabe preguntarse es si realmente se han analizado las posibles consecuencias que esto puede ocasionar entre los jóvenes, cómo contribuye esta medida a paliar los accidentes de tráfico y si el impacto de tan atractivo anuncio será el esperado.


Se me ocurre que sería interesante y necesario establecer una estrategia paralela que permita una educación vial más saludable, exigir y evaluar si fuese necesario otros aspectos relacionados con normas de convivencia en la seguridad vial, que nos permita formar a conductores noveles con un alto grado de madurez al volante. Esa es –creo yo- la clave del éxito de esta nueva fórmula y por ese camino es posible avanzar sin obstáculos en el logro de una seguridad vial más óptima y sobre todo, preservar la integridad de un capital de enorme valor.


Al padre José Arenas Sabán, o.f.m.

De la misma manera que hace unas semanas los ciudadanos y ciudadanas participábamos en unas elecciones municipales y autonómicas, la Orden Franciscana y más concretamente los franciscanos que se integran en la denominada provincia bética, a la que pertenece Extremadura, han dirimido quiénes serán sus representantes o los responsables de dirigir las acciones de la Orden en la provincia, y en esa dirección también tienen asignada la capacidad o la potestad de nombrar o decidir cambios en los diferentes destinos o conventos franciscanos.

Los pasados 28, 29 y 3o de junio, el convento sevillano de Loreto acogió el congreso post-capitular que habría de nombrar las nuevas personas o nuevos destinos para la provincia para el próximo trienio, de tal modo que una de las personas más carismáticas y también más querida en el círculo parroquial, el padre José Arenas Sabán, después de 6 años de párroco en la Puebla y Villa de Guadalupe, se trasladará a la capital autonómica donde estoy convencido realizará un dignísimo papel como superior y párroco.

El padre Arenas es un sacerdote de discurso profundo y de talante abierto, un franciscano con mucho recorrido, cuyo paso por Guadalupe no pasará desapercibido. Será recordado como el párroco de una generación y sobre todo estará siempre presente en el corazón de quiénes tuvimos la suerte de trabajar a su lado y de disfrutar de su compañía.

Mucha suerte hermano y hasta la próxima.