La nueva Extremadura rural


Después de disfrutar de dos días de visita al Valle del Jerte, comprobando "in situ" la maravillosa estampa rural que supone la floración del cerezo, además de compartir con los lugareños proyectos empresariales en el mundo cooperativo, no puedo por menos que plasmar en estas líneas algunas reflexiones y consideraciones sobre como con tesón y con una gran dosis de ilusión es posible construir una nueva Extremadura rural, precisamente en estos momentos en los que está a punto de aprobarse la ley estatal que regula el desarrollo rural y sostenible de estos territorios.


Cada pueblo, cada comarca, tiene sus propias potencialidades y particularidades que le imprimen un carácter propio y que le diferencian del resto. Esa genuina especificidad puede estar relacionada con la cultura, con el paisaje, con la gastronomía, con el lenguaje, con la arquitectura, o con cualquiera otra de las que componen la autenticidad de un determinado espacio físico. Demasiadas veces nos afanamos en construir nuestro futuro y nuestro desarrollo basándonos en la introducción de modelos importados, muy vulnerables a las continuas transformaciones a las que se somete el medio rural y que sin darnos cuenta absorben - a veces de manera irreversible- ese elemento de originalidad que nos ha caracterizado, y sobre el que se basa nuestra estructura social y nuestra manera de ser como pueblo.


Está claro que quienes tienen la responsabilidad de planificar y diseñar políticas y programas de diversificación económica y de fijación de población en el mundo rural, mayoritario en Extremadura, han de tener en cuenta estas cuestiones, sobre todo porque se ha demostrado, y el Valle del Jerte es un buen ejemplo, que esas connotaciones propias y esa autenticidad, son las que posibilitan el progreso de estas zonas, permiten la creación de nuevas oportunidades y además, dan pie a que todos nos identifiquemos con ellas, fundamentalmente por los valores que representan, basados en el afán continuo de superación, en no mirar atrás y confiar en uno mismo, y en un profundo deseo de permanecer en la tierra a toda costa. Son sin duda, los elementos que caracterizan a una nueva Extremadura rural sin complejos que se abre camino en el mundo.

Esta es mi tierra


Acabo de vivir uno de los momentos más hermosos de mi vida, sobre todo por el profundo sentimiento de extremeñidad que se ha apoderado de mis emociones y me ha llenado de una felicidad inmesa. A escaso metros de Ella, La Morenita, La Virgen de Guadalupe, Patrona de Extremadura, y escuchando las notas improvisadas del Himno de Extremadura que mi buen amigo Fray David Ortiz interpretaba, me he dejado vencer por la hondura del momento y mis lágrimas han saltado sin control.

Frente a mi mirada, en primer plano todas las autorizades regionales sonriendo, compartiendo a su manera ese sentimiento y esas sensaciones, mezcla de extremeñidad, religiosidad o lo que quiera que cada cual sienta.

Estamos conmemorando 100 años del Patronazgo de Santa María de Guadalupe, y por supuesto que estamos en La Puebla, en el corazón de Extremadura.

Esta es mi tierra, esta es mi gente, esta es mi querida Extremadura.

Guadalupe y Extremadura, inseparables


El acontecimiento que en estos días conmemoramos quiénes de una manera un otra nos sentimos vinculados a la Virgen de Guadalupe y a todo lo que representa, no puede pasar desapercibido para alguién que además tiene la oportunidad de disponer de un espacio en un periódico regional y por tanto, para ofrecer un punto de vista, quizá diferente o posiblemente compartido por miles de extremeños, eso sí declinando realizar cualquier comentario basado en cifras y datos históricos, o simplemente conceptual, que pudiera herir la sensibilidad de algún ilustrado sabiondo, acechador de involuntarias erratas, para oportunamente cargar contra la pluma que escribe y de paso dar rienda suelta a rabias contenidas. Por tanto, quisiera expresar desde el corazón y desde el interior, aquellas sensaciones que me hacen tener a la Morenita como referencia espiritual, la identifican como la expresión más auténtica de la extremeñidad y me profesan una profunda devoción hacia todo lo que representa, valores cristianos y religiosos, pero también valores de unidad, acogida, tolerancia, bondad y reconciliación.

La experiencia de este extremeño que además tiene el privilegio de vivir cerca de la imagen y del Santuario que la guarda y custodia desde hace más de siete siglos, es suficiente argumento para poder testimoniar la grandeza del sentimiento extremeño hacia este lugar, demostrado no sólo durante estos últimos 100 años sino mucho antes, en acontecimientos históricos relacionados con nuestro país o la evangelización del nuevo mundo, como muy bien se recogen en múltiples documentos. Pero no es precisamente de historia de lo que yo quería hablar sino de sentimientos y de vivencias acontecidas en los últimos treinta años, que han generado una nueva dimensión espiritual y una concpeción muy personal de lo que representa Santa María de Guadalupe, en el plano religioso y también en el personal.

Guadalupe engancha de tal modo que uno, sin apenas darse cuenta y casi sin quererlo, abandera un profundo fervor que va más allá de los planteamientos cristianos, traspasa la frontera de la Fe y se convierte en una forma de vida, en una amalgama de percepciones y sentimientos que se vinculan estrechamente con el pueblo extremeño, con el afán de abrirse al mundo y de divulgar sus riquezas, materiales y espirituales. La adición que supone la integración en esta fórmula de vivencia se adquiere con el cúmulo de experiencias y de testimonios que a lo largo de su vida uno recibe. Por todo ello, y por otras muchas circunstancias que dejo para la intimidad, Guadalupe y su Virgen, Patrona de Extremadura, ocupan un lugar privilegiado en el corazón de los extremeños y ante esa evidencia, jamás debe utilizarse como moneda de cambio para cuestiones partidistas, eclesiásticas o de otra índole.

Reflexiones sobre el desarrollo rural

Extremadura acoge estos días el V Congreso Internacional de la OCDE sobre desarrollo rural, lo que demuestra una vez más la importancia que las zonas rurales tienen a nivel global y el papel que Extremadura tiene en las políticas y acciones desarrolladas en torno a este tema.


Quisiera realizar una serie de propuestas, reflexiones, ideas o posicionamientos, de manera muy sintetizada, los cuales se van a basar en los tres aspectos que durante estos últimos quince años han marcado el desarrollo rural en Extremadura y que son: los territorios, los grupos y sus programas.


Con respecto al territorio, parece quedar suficientemente demostrado y contrastado que lo que nosotros denominamos comarca es la dimensión adecuada para implementar medidas y acciones de desarrollo rural específicas para ese espacio y basadas en necesidades propias del mismo. Ahora bien, existen determinadas inversiones que por su cuantía e importancia necesitan de una mayor masa crítica y por tanto del concurso de estructuras más amplias, existiendo ya en marcha lo que se denomina cooperación interterritorial y que viene a ser en definitiva el establecimiento de alianzas esporádicas de grupos para incrementar sus posibilidades de acceso a determinados recursos, imposible de alcanzar por ellos mismos. En este sentido la Red Extremeña de Desarrollo Rural, entidad donde se representan los intereses de estos grupos debe ser un organismo capacitado para abordar proyectos de envergadura que contengan medidas comunes a todos los territorios y que tengan un carácter más regional.



En referencia al Grupo es importante tener en cuenta que se debe realizar un esfuerzo por mantenerlo en el territorio como interlocutores entre la sociedad civil y las diferentes administraciones, deben tender a despolitizarse en la medida de lo posible dándole mayor peso al sector asociativo y al sector empresarial. Sólo así, con un compromiso social decidido se podrá crear el sustrato adecuado para asegurar su credibilidad y representatividad objetiva del territorio, su sostenibilidad futura y su papel de integración de todos los sectores.


Finalmente, los programas que se pongan en marcha para poder desarrollar de manera integral los territorios y a su vez contribuir de manera paralela y coordinada al desarrollo regional, deben hacer posible un acercamiento de las políticas y disminución de interlocutores (administrativos y burocráticos). Es fundamental diseñar programas y planes escuchando a todos los interlocutores a los que finalmente se dirigirán, específicamente porque estamos de alguna manera garantizando el éxito de su aplicación. En este sentido el Consejo de Desarrollo Regional creado en esta legislatura debe consolidarse de verdad, dotarse de contenido y actividades, con un presupuesto específico y con un equipo de técnicos que dinamicen y reciban propuestas de todas las zonas rurales, que generen debate y que permitan la participación de todos y cada uno de los sectores y agentes implicados en el desarrollo. Unido al anterior, me parece oportuno contar con recursos económicos, incluso de la propia administración autonómica que apuesten por los Grupos de Acción Local, por su forma de gestión y por los excelentes resultados que su forma de operar generan. En este sentido, tiene que haber un compromiso serio, fundamentalmente en lo económico, que permita mantener ciertas estructuras organizativas y técnicas, sin necesidad de tener que mendigar al final del periodo, sin depender como hasta ahora de fondos de la Unión Europea, sino que se confíe en estas fórmulas de gestión, se las dote de mayores competencias e incluso se las utilice para poner en marcha programas piloto de cooperación entre administración autonómica y zonas rurales, no sólo en el ámbito del desarrollo rural sino también en cuestiones de salud, infraestructuras, educación… Uno de los ámbitos que considero prioritario para poder mejorar las zonas rurales y su progreso es sin duda, posibilitar líneas de investigación y desarrollo orientadas hacia productos específicos de los territorios, a nuevas formas de fijar población, al uso de las nuevas tecnologías y a dotación de servicios en igualdad de condiciones con respecto al medio urbano.

Ataque desmesurado

Otra vez, Don Antonio Cañizares, Cardenal Primado de España y Arzobispo de Toledo, ha tenido a bien utilizar a Guadalupe y a nuestra Patrona la Virgen para enzarzarse con el gobierno socialista de Rodríguez Ibarra, haciendo de emisario del principal partido de la oposición y más concretamente de sus representantes en Extremadura. No entiendo porque siempre que hace alguna manifestación lo hace en un tono agresivo, descalificador y envenenado, con el solo objeto de entorpecer las aspiraciones de todos los extremeños y extremeñas que desean que nuestra Patrona, que ahora cumple 100 años de su Proclamación como tal, pase a formar parte de una vez de una de las Diócesis Extremeñas. Parece mentira que uno de sus obispos auxiliares sea de Guadalupe y que permita ciertas cosas. Yo como extremeño y como guadalupense me siento realmente ofendido por el uso que del asunto del catálogo de Montoya hace este hombre. Déjenos en paz a los cristianos extremeños y busque otras fórmulas para hacerle el juego a sus aliados políticos, y asuma de una vez por todas las reformas llevadas a cabo por el gobierno de Zapatero en el congreso.

Congreso Nacional de Telecentros

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Esta misma mañana ha comenzado en Mérida el cogreso nacional de telecentros y redes de telecentros, en cuyas primeras sesiones he tenido la oportunidad de participar como oyente.

Además de enterarme de que Extremadura alberga el Centro Nacional de Referencia de Aplicación de las Tecnologías de Información y Comunicación,CENATIC, lo que si me ha quedado claro según palabras de Antonio Sarabia, Director de Sociedad Digital de Red.es, es que las zonas más desfavorecidas en cuanto a las tecnologías de la información son las rurales, pero no porque no nos llegue la banda ancha, que también, sino porque falta mucha concienciación sobre la aplicación del uso de estas, sobre la oportunidad que estas representan -en algunos casos la única para acceder a ciertos servicios- y especialmente hay que hacer hincapié en crear la necesidad de su uso.


Además de esto me he acercado un poco más a la filosofía del Software Libre y a lo que significa en regiones como Extremadura, en el horizonte que se nos avecina y lo revolucionario de su aplicación. Dos personas realmente importantes como Richard Stallman con su imagen rebelde y Miguel de Icaza con su humor característico, han hablado en sus videoponencias sobre lo que ellos entendían como modelos futuros de desarrollo de programas abiertos, y en su valoración nuestra querida Extremadura y nuestro Linex son sin duda un ejemplo.

Por cierto "la página del candidato del PP a la Junta de Extremadura presentada esta misma mañana en Cáceres no es ni sombra de la de Guillermo Fernández Vara, candidato socialista". Es una opinión muy particular.

En defensa de nuestra arquitectura rural

Hace unos días he sido testigo de la demolición sin escrúpulos de una vivienda de esas que los libros recogen como típica de un determinado lugar y que obedecen a una serie de características constructivas específicas, tanto en el diseño como en la composición de los materiales que la sustentaban. A pesar de la urgente intervención de los organismos competentes en las desafortunadas actuaciones ya no queda en pie nada de lo que fue este edificio, que lo situaban entre los cánones de la arquitectura popular del lugar en el que se ubicaba, declarado conjunto histórico-artístico y con un claro desarrollo turístico.

La sociedad actual no puede permitirse el lujo de perder este patrimonio al ritmo con el que se está deteriorando. Nadie es dueño por mucho que se empeñe de destruir sin control y sin justificación alguna lo que la historia nos ha dejado, ni siquiera puede ejercer el dominio sobre aquello que identifica de alguna manera a un pueblo. El patrimonio es de todos y por tanto es tarea del conjunto de la humanidad velar por su conservación, reivindicar cuantas acciones políticas sean necesarias para que se conjuguen los intereses privados y públicos, y sobre todo mantener por encima de cualquier interés ciertos arquetipos que las futuras generaciones deben conocer.

Las zonas rurales tienen en su arquitectura un elemento singular que las identifica, generalmente vinculada a una forma de vida muy particular y a las costumbres ancestrales que las han llevado al lugar en el que se encuentran. Los ruralitas no podemos vivir ajenos a estos movimientos de desconexión hacia lo nuestro, de esa rotura desmesurada con nuestra arquitectura. Hemos de ser críticos con quiénes pretenden convertir nuestros pueblos en imitaciones de otros modelos alejados de nuestra propia realidad y sin sentido alguno. El desarrollo sostenible de nuestro entorno lo es también de nuestra evolución y en ello nos debe ir la vida, para conservar más que destruir, para rehabilitar más que para edificar, para trasmitir más que para imitar. Ha llegado el momento de que se paren los pies a quiénes pretenden acabar con lo que costó mucho esfuerzo antaño, y aunque solo sea por respeto a nuestros ancestros y a las generaciones futuras, debemos conservar, siempre que sea posible, ese legado que hemos heredado.

Los sueños se hacen realidad

Hace unos meses, cuando Guillermo Fernández decidió innovar en su forma de dirigirse a los extremeños y extremeñas, acercándose a la ciudadanía y mirando a la gente a la cara, me di cuenta del enorme potencial que las nuevas tecnologías suponían para esta novedosa fórmula de interaccionar con las personas. Me imaginaba siguiendo eventos importantes casi en directo en los que estuviese presente el candidato, conversaciones, etc...

La casualidad o quizá la justificación de aquel sueño ha querido que hoy lo que era un deseo impensable se haya convertido en una realidad fehaciente e ilusionante, con la puesta en marcha de la televisión de Guillermo. Sin duda estamos en el camino que nos conducirá a que otros sueños, al igual que este, se hagan realidad.




Extremadura presente en Ciudad Digital

Una vez más Extremadura va a estar presente en uno de los acontecimientos más importantes que en torno al uso de las nuevas tecnologías se organiza. En esta ocasión la ciudad aragonesa de Huesca acoge las jornadas "Ciudad Digital" que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) pone en marcha para dar a conocer las "buenas prácticas" en ciberactivismo, ciudadanía digital, ciberadministración, etc..., con un claro objetivo de difundir y dar a conocer este tipo de recursos, y poner al servicio de la ciudadanía unas herramientas, cada vez más utilizadas, para liberar conocimientos, opiniones, recursos y compartir ideas.

El extremeño César Calderón coordina el grupo de trabajo sobre ciber-activismo, que se constituirá el próximo día 9 en la ciudad aragonesa, en cuyo seno se debatirán las nuevas formas de activismo político en la red. Desarrollando métodos de trabajo horizontales mediante redes distribuidas para mejorar la presencia de las ideas progresistas en la misma. Se aprenderá a crear blogs y a utilizar las nuevas formas de acción política 2.0 Se hará especial foco en las campañas municipales y autonómicas de mayo estudiando casos de éxito como LabourSpace ( Partido Laborista Británico), Segosphere ( Partido Socialista de Francia) y Blogs For América ( Partido Demócrata Norteamericano).

Desde aquí mi sincera felicitación.


Las distancias se acortan

Hace ya algunos meses escribía en el periódico "Extremadura" sobre una anécdota que me sucedió con motivo de una urgencia que me hizo ir hasta el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres con mi pequeño, y la cual me hizo reflexionar sobre el riesgo que la distancia de más de 125 kilómetros significaba para quiénes no teníamos cubiertos ciertos servicios de urgencias por el mero hecho de estar en el medio rural.

Ayer tuve la suerte de asistir a la entrega -que no inauguración- de una nueva Unidad Medicalizada de Emergencias Rurales (UMER) que dotada de todos los medios, humanos y técnicos, permitirá actuar en casos de extrema urgencia como puedan ser accidentes de tráfico, infartos de miocardio, etc... Todo un avance y un logro para la comarca de Las Villuercas, sin duda una de las que más necesitaba su puesta en marcha, y sobre todo una garantía de seguridad que supone un plus más para quiénes elijan o hayan decidido en su día vivir en estas latitudes.

Decía Guillermo, el Consejero de Sanidad y Consumo de la Junta de Extremadura, que cuando miraba a la camilla, en ese momento vacía, le vino a la cabeza la reflexión de cuan importante iba a ser ese elemento, tanto que serviría en muchos casos para salvar vidas humanas, algo que desgraciadamente y en muchas ocasiones no ha sido posible en otras épocas. Este tipo de noticias son profundamente importantes para quiénes de alguna forma sufrimos las consecuencias de esas distancias, a veces demasiado grandes, con respecto al mundo urbano.